En la mayoría de los casos los fracasos de nuestros hijos están amparados en la complicidad y comodidad mutuos.
El ser humano como cualquier otro animal de este mundo no ha nacido principalmente para trabajar ni siquiera en acatamiento de la maldición bíblica, sin embargo trabajar es relativamente fácil, a veces trabajar no requiere mucho esfuerzo.
El trabajo y la ambición estresante son elementos cotidianos, añadidos, posiblemente como consecuencia de nuestra necesidad de vivir y ser reconocidos por la sociedad, la condición natural es la tendencia a la comodidad y la elección de lo fácil. El estudio, asunto que nos ocupa, como cualquier otra disciplina o actividad que necesite concentración, trabajo y sobre todo esfuerzo, resulta tediosa y difícil, a diferencia por ejemplo del deporte, aquí lo importante no solo es participar, es importante además de participar superar los exámenes, lo que añade una dosis de trabajo, esfuerzo y concentración mayores.
Pero si además aparecen elementos de estrés y situaciones de angustia debido al conocimiento de nuestras limitaciones para superar el examen, porque nos ha pillado el toro y tenemos un sentimiento de culpa por dedicar más horas a la consola que al estudio, la cosa se complica, el panorama a primera vista resulta desalentador y si además, e imitando al Sabina, pongamos que hablamos de nuestros cachorros la cosa parece incluso que suena peor.
Nuestros hijos intentan salir del atolladero, y como primera intención buscan la solución fácil: la renuncia al esfuerzo, con la frase típica, “es que no me gusta estudiar” y en ella buscan nuestra complicidad y nuestro consentimiento. Debemos de ser conscientes que la frase encierra una renuncia clara al esfuerzo y al trabajo disciplinado, y por tanto nuestra función como padres es reconducir los pequeños descalabros hacia el triunfo basado en el esfuerzo y la constancia.
El estudio, cuando se supera la fase de torpeza y de agobio que supone el desconocimiento y la falta de destreza ante la incapacidad de entender y asimilar tanta información, como sucede en materias como las matemáticas cuando dejan de ser sumas y restas, y en la naturaleza nos dicen que hay física y química. Superado esto, no sin una gran dosis de esfuerzo y ganas por salir de la neblina, el estudio es una de las facetas más apasionantes que nos podemos encontrar en nuestras vidas tanto individual como social, nos enganchara y formara parte de nosotros, y le encontraremos el verdadero sentido cuando esa necesidad de saber y de estudiar se manifieste fuera de la rigidez de los años académicos, y sea ya por puro placer de mantener la mayor miseria del ser humano: la ignorancia, a raya.
Pero para superar esta fase de desanimo se necesita disciplina y constancia en el estudio y lo que nos parece correoso y difícil de entender, se vuelve amigable y se va entendiendo, la sensación de estar en un túnel oscuro, agobiado y desanimado, poco a poco se convierte en un día soleado y alegre, con mucha constancia, el resultado y el premio es grandioso, el conocimiento nos convierte en otras personas, nuestra percepción de la realidad la entenderemos en base a ese nuevo bagaje que supone mayor conocimiento y mejores herramientas para manejarnos en un mundo que nunca nos será fácil.
Los padres no debemos de ser cómodos y caer en la tentación de lo fácil solidarizándonos con la rendición permanente de nuestros hijos, el trabajo formara parte obligatoriamente de sus vidas, pero la filosofía del esfuerzo se ha de transmitir y enseñar.
Publicado por Celedonio Sepúlveda |
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De todos los conceptos deleznables surgidos de la inteligencia y el comportamiento del ser humano, existe uno que me produce verdadera repugnancia: la traición.
La traición no siempre es la misma, siendo repugnante en todos los casos, tiene grados y ciertos atenuantes, tenemos la traición por cobardía, por sobrevivir, por chantaje.., traiciones en contraposición de algo importante y como se observa es una elección entre vida o muerte, vida es igual a traición, por lo tanto es difícil criticar dicho comportamiento lastimero, no todos los seres son valientes o héroes, ni tienen por que serlo.
Pero la traición repugnante y en mayúsculas es la que se hace por mero capricho, por carácter, por egoísmo, por subir un peldaño en tu status, porque piensas que serás reconocido socialmente, por dinero, por fama, por una poltrona, en definitiva por que de persona solo se tiene el aspecto exterior, pero por dentro se es pura carroña, desperdicio humano y algo que la humanidad repudia por lo que de asqueroso tiene ese tipo de traición y por los males que históricamente ha deparado.
Lo curioso es que quien actúa de esta manera tiene un aspecto formal y hasta puede resultar simpático socialmente en su estado de letargo, mientras prepara la siguiente, son seres que se desenvuelven en la sociedad con normalidad y suelen pasar desapercibidos, en la mayoría de los casos tienen inteligencia y son listos, suelen ocupar puestos de relevancia en las empresas y en la política y tienen un estigma que los delata siempre, les importa un bledo los demás, nunca se mojan ni se comprometen si no sacan provecho.
Seguramente cada unos de nosotros tenemos identificado como mínimo a uno de estos bichos repugnantes. En la historia se encuentran por miles.
Un consejo: procurad alejaros de sus cantos seductores.
Publicado por Celedonio Sepúlveda |
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Aquel rincón me resultaba agradable, acababa de llegar y ya estaba sentado, solo, frente al espejo donde solo mi cabeza era rebotada. La iluminación tenue invitaba a soñar, no tenia intención de beber pero la situación lo requería, antes de iniciar el ritual vaso en mano, sentí ganas de salir a la puerta, el aire fresco mezclado con el parpadeo de los rótulos de neón del local daban la sensación de encontrarse en una gran ciudad. Me mantuve un buen rato así, pensativo, el frío no parecía molestarme. Me acordaba de lo mucho que echaba de menos la voz y las miradas de ella, todo resultaba mas desagradable desde que ella no estaba cerca de mi, no porque entre nosotros existiera algún tipo de apasionamiento, era mas sencillo, yo aprendí a valorar el mundo contrastando mi visión con la suya, algo tonto, pero que ahora me resultaba vital.
Note que una pareja se encontraba frente a mi, me costo reaccionar, pero comprendí que querrían pasar al local; me habían despertado del sueña, ahora notaba como el frío perforaba mi abrigo. De nuevo en el interior observe lo absurdo que resulta a veces ir acompañado de alguien que solo esta a tu lado por el mero hecho de vencer su aburrimiento. Aquel trago fue lo bastante largo como para notar lo seca que tenia la garganta, Me sumergí con la música decidido a dar un rodeo a todo lo que me había pasado durante ese fatídico día. Me había despertado algo contusionado no física sino emocionalmente, la noche anterior supe que un viejo amigo, sin estar de acuerdo con la eutanasia, había decidido suicidarse, resulto tremendamente duro, aunque siempre tenia el presentimiento de un final así nunca imagine su lado real y, sin embargo, ahí estaba y con esa realidad bastantes años de mi vida quedaban sin sentido.La amistad es algo que puede extinguirse, pero nunca desaparece mientras el amigo vive, todo lo contrario al odio, y aquella amistad había llenado una parte de nuestra vida de algo bello, ahora todo eso desaparecía, incluida la amistad.
Publicado por Celedonio Sepúlveda |
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