Sep
19th

El ocaso de las ideas

IMG_20220116_111630_765Estamos en una inusual encrucijada de decisiones, todas muy importantes, en un ambiente enrarecido con el cuestionamiento permanente de valores universales y contrastados que han determinado nuestro presente y han de determinar nuestro futuro, están pendientes de resolver por la falta de compromiso y lealtad a la racionalidad y experiencia acumulada (a nuestra cultura), llevamos años cuestionando formas de vida y conceptos en pos de una realidad mejor, en muchos casos con el prisma de la ignorancia y considerando que el mundo antes de nosotros no existía o no funcionaba. Grave error.

Y todo ello tiene que ver con la diversidad, esa nueva bandera que nos permite ser conservadores, puritanos, nacionalistas, tiranos con la libertad de expresión y con la libertad misma, macabros con el lenguaje en general y con los adjetivos en particular, nos autoriza a limitar derechos y cuestionar la democracia si no esta a nuestro favor, o no son nuestros derechos, y colocar en cuarentena valores y maneras generales como consecuencia de carencias personales, nos hemos hecho dueños y señoritos de parcelas de falsas verdades y hemos consolidado nuestros reinos de taifas donde solo estamos nosotros, la intransigencia y nuestros palmeros.

Hemos levantado numerosas banderas y hemos cambiado el nombre de las cosas para intentar desligar su verdadero significado del real, hemos despojado a la palabra de sentido porque estamos dulcificando la realidad de forma artificial, el eufemismo se ha colado en todas nuestras concepciones, valores y definiciones de forma continuada, la modorra de la idiotez esta venciendo de momento a la inteligencia menos persistente y mas ligera.

Por otro lado, cualquier tiempo pasado no fue mejor, lo mejor esta aquí y ahora.

Sep
7th

Lentitud

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IMG_20220802_114047_216Se puede ir mas deprisa, podemos abarcar más, podemos intentar no dejar nada interesante de lo que encontremos en nuestro camino detrás, obsesionándonos en alcanzar una meta que aún no vemos ni sabemos la distancia, ni tan siquiera tenemos la certeza de su existencia, es una extraña motivación que nos obliga a correr, a no mirar a nuestro alrededor ni siquiera nos permite pararnos, seria dejar paso a otros, es lo más parecido a una rutina aceptada, o quizás un vicio que nos aleja del pensamiento reflexivo y la contemplación tranquila de nuestra vida, algo que nos inquieta y en muchos casos nos aburre. No es de ahora, es algo que ha sucedido siempre, las prisas forman parte de nuestra forma de entender la vida, de huir, de darle la espalda a la belleza, a la quietud, a la somnolencia de un pensamiento furtivo, al placer de la música, a la lentitud de un paisaje, al sonido del agua, a la conversación o simplemente a sentir la vida y la cercanía de alguien.

Ago
14th

Mi pueblo

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foto2.2En agradecimiento a mi pueblo, a mi familia, a mis amigos, a mis paisanos, a los grandes momentos y a los malos. A la Asociación Almogavar a la revista Celemín, por hacer de Torrecampo un pueblo entrañable, culto y único.

Recuerdo perfectamente el día que mi familia abandono el pueblo donde habíamos nacido, crecido y vivido felizmente, y recuerdo con tristeza como antes lo habían abandonado los padres de amigos míos, llevándose con ellos pequeños trozos de mi pequeña y frágil vida, y utilizo el verbo abandonar porque emigrar es abandonar parte de tu vida o tu vida entera hasta ese momento para empezarla en otro lugar. La vida vivida hasta ese momento se trunca y se inicia un viaje empujado por una esperanza de una vida mejor. Atrás quedan familia, amigos, tu casa, esfuerzos y sufrimientos y sobre todo imágenes y momentos que se convertirán en recuerdos y que afianzaran para siempre las raíces, nuestro origen.

Eran momentos tristes para un niño, momentos imposibles de entender, mi amigo Manolin se fue un día gris, me dijeron que iba a Granada, yo pregunte que era Granada y me dijeron que un sitio donde había muchos granados, me quede callado y pensé que no era mal sitio los granados siempre me han gustado además los niños no tienen elementos para la discusión, en su saco vacío entra todo, también pregunte: ¿Cuando vendrá?, pronto, en cuanto puedan, aceptaba la respuesta pero no lograba entenderla y el desgarro que eso producía solo era posible olvidarlo reiniciando los juegos con los amigos que aun quedaban. Y así era, pero nuestra memoria ya tenia un surco imborrable de nostalgia y tristeza.

En aquellos tiempos, a finales de los 60 las familias ensombrecían los caminos del país en busca de lugares, no mejores, ni mas bellos, en aquellas situaciones tan solo era suficiente que fuesen más ricos, porque de lo que se huía era de la miseria, de la desigualdad, del abandono, de una forma de crecimiento que aun perdura pese al tiempo transcurrido y a la transformación de la situación política, como si la distribución equilibrada de la población no fuese importante para avanzar hacia una ecología racional y una globalización no tan dependiente. Pero esto, ahora no toca, además es cosa de mayores.

Cuando te vas de tu pueblo y consigues superar el desasosiego después de un tiempo prudencial, te viene la morriña gallega, es cuando la tristeza muestra su otra cara y te sientes una persona afortunada porque tienes un pueblo, y no todo el mundo tiene un pueblo, aunque viva en el, tener un pueblo es echarlo de menos porque la mayor parte del tiempo lo tienes en la memoria, en el recuerdo y, ni el paso del tiempo ni los avatares de la vida consiguen relegarlo al olvido, es la lejanía la que te hace merecedor de un pueblo, “mi pueblo”, y hablas de el, mi pueblo, mi pueblo, mi pueblo, mi pueblo, lo vas predicando a todos y en todas partes y no hay mejor satisfacción y regalo que decir: me voy unos días a mi pueblo.

El que no tiene pueblo seguramente es un afortunado, pero menor, no ha sufrido el desgarro de alejarse de su tierra por necesidad, para soñar con un futuro mejor o igual de peor pero diferente, tener un pueblo es un regalo, el premio a una lejanía necesaria, es disponer de muchos instantes de vida en la memoria que te han marcado para siempre. Sucede cuando se produce una ruptura tan radical siendo niño, esa parte de vida que se rompe de repente, sin previo aviso, se aferra en el pensamiento y es de forma permanente el núcleo de tu personalidad, es una proyección para todo lo que vendrá después.

El primer reencuentro fue cuatro años después, mi abuelo paterno había fallecido y mi padre emprendió el viaje al pueblo y no sé, o no recuerdo porque motivo decidió que yo lo acompañase, conociéndome quizás fue mi pesadez lo que inclino la balanza. Aquel viaje desde el comienzo estuvo saturado de emociones dulces y lo disfrute a un nivel como muy pocas cosas se disfrutan en la vida, en aquel viaje agarre las nubes y me sentí en el paraíso, un paraíso que nunca he compartido y que me estremeció de por vida.

El viaje en autobús duro un día completo, infinitas paradas y apeaderos, dentro algún pollo enjaulado, hatillos de comida, fiambreras con tortilla y guisos y pequeñas maletas y paquetes por los pasillos, eran gente mayor y algún niño de mi edad. Me impacto muchísimo ver a mi padre fumar continuamente, con ansia, como si algo invisible lo estuviese azuzando, le pregunte porque fumaba tanto, no porque yo supiese los peligros del tabaco, más bien porque yo notaba una inquietud desconocida en él y una forma de cuidarlo era preguntarle y vigilarlo con el rabillo del ojo, me contesto algo como ahora paró, pero no paró, yo tampoco insistí, pero no deje de vigilarlo y cuidarlo con disimulo.

Con el tiempo comprendí su nerviosismo, sus propias emociones y también sus propios demonios, regresar al pueblo para él fue como todas las primeras veces, muy difícil, con el agravante de un abandono y también en todo ese tiempo de soledad que da un viaje tan largo lo abordaron los demonios de la postguerra y los horrores de la misma.

Todos los hombres de la guerra tienen un hilo que les viene de las entrañas y les desdibuja de alguna manera la sonrisa, son hombres rotos en permanente construcción, con mucho amor apaleado y reprimido. La mejor cura es el calor de la cercanía y el silencio.

Todo tomó un nuevo sentido con el cambio del paisaje , cuando empezamos a ver los cerros llenos de olivos algo nos decía que estábamos cerca, y el apoteosis comenzó cuando coronamos el puerto Calatraveño con la vista de enormes extensiones de encinares, yo no apartaba la cabeza de la ventanilla, aquello me recordaba muchísimo a los paisajes de mi antigua niñez, aún siendo un niño todas esas sensaciones y los recuerdos me hacían de alguna manera viejo. Fueron momentos extraordinarios y la prisas por llegar se fueron acelerando, y todo aquello se convirtió en éxtasis y nerviosismo cuando el correo entro en el pueblo y paro en la plaza del casino.

Es indescriptible, las sensaciones se agolpaban tan deprisa y tantas a la vez que el pensamiento se aturde y se bloquea y solo engulles imágenes, rostros, actitudes, ves gente, saludos, abrazos y como niño que eres solo tienes ganas de salir corriendo por las calles de la memoria y encontrar todo lo que un día se quedo abandonado, mis juegos, mis amigos. Estoy en “mi pueblo”.

Ago
14th

Ducha

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integraEsta mañana he recorrido el mismo camino de siempre, lo conozco y me resultaría difícil cambiarlo por otro a esas horas de la mañana sin consecuencias negativas. Por lo mismo no lo he cambiado, pero ha sucedido algo diferente, he salido con la moto y a los pocos metros he notado sin apenas darle gas como la moto se elevaba unos metros del suelo y su tozudez en mantenerse por encima de las cabezas de los demás. Al principio me he asustado y he sentido como la adrenalina se agitaba en mi cuerpo, no he sabido reaccionar, me he conformado con mantenerme quieto y no caerme, podría decir que una nave extraterrestre me ha intentado succionar, o que el café de la mañana me ha jugado una mala pasada, pero la situación era totalmente real porque las cosas eran totalmente reales pese a verlas desde arriba y no reconocerlas con la nitidez precisa, será este desenfoque la causa del apasionante viaje de hoy observando las pequeñas cosas que suceden a nuestro alrededor cuando nos movemos, la cantidad de ondas que se mezclan con las nuestras sin darnos tiempo a ralentizar el tiempo para atraparlas y desmenuzar sus sonidos. Mientras intentaba imaginar el sitio de la llave de controlar el tiempo, comenzó a llover y fue motivo suficiente para darme cuenta de que estaba en la ducha traspuesto, pensando en comprar una moto para ir al trabajo.

Jun
28th

Las prisas

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DSC_0347Cuantas cosas nos pasan cada día a las que no prestamos atención, cuantas personas se acercan y se alejan, cuantas situaciones que al final del día ni tan siquiera consideramos, no forman parte de nosotros ni de nuestra historia, nacen y mueren en el mismo momento que suceden.

Sin embargo, alguna vez sucede, algo se agita en nuestro interior, con mayor o menor intensidad, nuestro corazón se retuerce de emoción, coquetea y nos ahoga con un nudo en la garganta, y cuando podemos conseguir algo de aire, notamos como nuestro pensamiento se llena de pompas de jabón que van explotando produciendo un extraño cosquilleo que nos libera por unos instantes de la realidad, nos aleja y aísla de todo lo que se encuentra a nuestro alrededor.

Son los caprichos del corazón, el corazón donde se alojan los sentimientos, y cuando esto sucede nada puede detener al poderoso musculo, su fuerza se impone y se traslada a cada poro de nuestro cuerpo, inmovilizándolo, alelándolo y, liberando al mismo tiempo nuestra imaginación, nuestra capacidad de ser lo que queramos, cuando y donde nos apetezca.

Son las fuerzas del deseo, la orgía de la felicidad comienza, ha comenzado, y no queremos que encuentre su fin, de hecho no lo buscamos, que no venga. Que dure.

Pero cuando desde lo profundo de nuestro paladar surja un hilo de sabor amargo, sabremos, que el corazón se ha roto de tanto retorcerse, lo que era capricho se torna dolor y la vuelta a la realidad se realiza por escarpados acantilados, con hirientes aristas como asidero.

Estamos todos expuestos. Son los caprichos del corazón.

Jun
28th

fronteras

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DSC_0300Al sobrepasar una nueva y penúltima frontera todo parece más lento, el tiempo acumulado no pesa y las imágenes de lo vivido se superponen en un empeño de fijar de nuevo su protagonismo, queriendo ser de nuevo vividas, de forma diferente, en nuestra memoria, con todos los matices que las prisas y la prudencia de aquel momento nos hicieron perder, volver a esos instantes de la memoria es comprender que el día no se acaba cuando llega la noche ni que la vida vivida está totalmente exprimida, nada de eso, con la lentitud todo se engrandece y aparecen nuevos paisajes desconocidos , sensaciones que se escondieron o que simplemente se censuraron, palabras que no fueron dichas y que ahora consiguen completar aquella conversación inútil y tonta. Amistades que se colocaron en la estantería como si fuesen un libro leído y que ahora te apetece releer, a veces sin posibilidad de ello, ese libro ya no está ahí, donde lo dejaste. Sin lugar a dudas nuestra memoria y nuestra capacidad sensorial para captar momentos de vida que no fuimos capaces de vivir, por rebosamiento de tanta vida en ese momento, hace de nosotros seres infinitamente particulares y capaces de crear mundos mejores e infinitos, aunque solo sea en nuestros sueños o nuestra imaginación.

Jun
24th

Cosas olvidadas

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DSC_0362Al sobrepasar una nueva y penúltima frontera todo parece más lento, el tiempo acumulado no pesa y las imágenes de lo vivido se superponen en un empeño de fijar de nuevo su protagonismo, queriendo ser de nuevo vividas, de forma diferente, en nuestra memoria, con todos los matices que las prisas y la prudencia de aquel momento nos hicieron perder, volver a esos instantes de la memoria es comprender que el día no se acaba cuando llega la noche ni que la vida vivida está totalmente exprimida, nada de eso, con la lentitud todo se engrandece y aparecen nuevos paisajes desconocidos , sensaciones que se escondieron o que simplemente se censuraron, palabras que no fueron dichas y que ahora consiguen completar aquella conversación inútil y tonta. Amistades que se colocaron en la estantería como si fuesen un libro leído y que ahora te apetece releer, a veces sin posibilidad de ello, ese libro ya no está ahí, donde lo dejaste. Sin lugar a dudas nuestra memoria y nuestra capacidad sensorial para captar momentos de vida que no fuimos capaces de vivir, por rebosamiento de tanta vida en ese momento, hace de nosotros seres infinitamente particulares y capaces de crear mundos mejores e infinitos, aunque solo sea en nuestros sueños o nuestra imaginación.

Abr
7th

La merienda de chocolate

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hipolitocabreraEl momento de la merendilla, así se llamaba a la merienda de la tarde, no sé si por su brevedad, o por que iba dirigida a los niños, sea como sea, para aquellos niños era un momento especial,  sin objeciones ni cambalaches, y no por los manjares que llevarse a la boca, escasos y repetitivos, tenían gana, unos escalones por encima o por debajo del hambre que convertían un trozo de pan y un ajo o unas aceitunas en en delicioso manjar. Lo enrevesado del asunto es que hasta en las comilonas infantiles existían estrellas, sin michelines, pero diferenciadas claramente en función de las suertes del año, de la siembra, de la matanza del cerdo y de la abundancia en la alhacena.

Los días comenzaban a ser largos y mas calurosos, esa tarde después del colegio su madre lo había mandado a comprar un litro de aceite de oliva, el comercio lo vendía a granel y le resultaba divertido ver aquel dispensador de aceite como por arte de magia, levantando una palanca el deposito transparente se llenaba del aceite con cientos de burbujitas de aire desde el bidón y con otro movimiento de bajada de la palanca el aceite se volcaba en la aceitera, se embelesaba con el persistente olor a almazara del lugar, aunque esa tarde la vista se le había ido con cierta obsesión hacia las barras de chocolate situadas en los pequeños estantes de madera de enfrente, de tal forma y con tanta deseo que se vio con ellas en la mano llevándoselas a la boca con un trocito de pan humeante.  Aquel comercio desprendía todo tipo de olores entremezclados pero que se hacían claramente definibles una vez el olfato se aproximaba al lugar donde se encontraban, el bacalao sazonado, las sardinas de cuba, el atún en escabeche, incluso las gomas de las botas katiuskas, o el cuero de los arreos del talabartero y el esparto de los serones o las redes para los carros, tono tenia su olor que lo identificaba y lo hacia único.

El chocolate era un producto casi prohibido, para muchos, como tantos otros de la época, cualquier cosa elaborada suponía un desembolso de efectivo y el dinero como tal era escaso y tenia la utilidad concreta donde el intercambio no era posible, y casi de todo había menos dinero, el chocolate era especial y se merendaba, pero era imposible llegar a la sensación de hartura, lo normal era un par de  jícaras de chocolate y un buen trozo de pan.  Cuando te hinchabas de pan dos jícaras podían ser suficientes, se aligeraban los bocados al pan y se dejaba el chocolate para el final, así se engañaba a la hiel y como el chocolate había sido el ultimo bocado el estomago estaba lleno y parecía que era del ultimo bocado

No se le fue de la cabeza, ese día la idea de comer chocolate le golpeaba su conciencia de forma persistente, no parecía existir otra opción y sin quererlo se fue tejiendo un plan, no podía reprimir la idea ya convertida en deseo y poco a poco con sus acciones empezaban a ser realidad.

Consiguió 25 pesetas, que inocentemente encontró en un monedero encima de la mesita del dormitorio, tenia la sensación clara de realizar algo no debido por los latigazos de su conciencia, pero también sabia de la inocencia y el buen fin de su acción.  Al fin y al cabo era para comparar cosas para comer, incluso le asaltaban las ganas de compartir el chocolate con la familia.

Para no dar demasiadas o ninguna explicación dijo que salía a la calle a  jugar, de camino al comercio; pensaba como afrontaría semejante compra sin levantar sospechas y sin mostrar nerviosismo, le extrañaba no estar aterrado y notaba como un sentimiento superior le arrastraba sin remisión a satisfacer sus deseos.  Cuando el tendero le pregunto, el respondió con total naturalidad, que su madre le había dicho que le diera dos tabletas de chocolate con leche y dos de chocolate con avellanas, recogió el cambio y las cuatro tabletas y sin mas charla salió del comercio con una excitación similar a la víspera de Reyes y con un disimulo propio de los carteristas.

Fue en dirección contraria a su casa en la misma calle de la tienda, y unas 5 casas más abajo se paro y se sentó en la acera, había tenido el cuidado de coincidir con unas de las salidas del agua de los canalones de los tejados y allí con total naturalidad y con la inocencia que inspira un niño sentado en la acera, coloco las cuatro tabletas en el orificio del canalón en la acera y se largo en busca de los amigos.

Busco a sus amigos y consiguió en un tiempo récord juntar a tres amigos de la calle, ninguno de ellos podía sospechar la grata sorpresa y el empacho de chocolate que les esperaba.  Caminaron por la calle guiados de forma extraña y un poco tontusa hacia la trampa. En el momento que se acercaban a la salida de agua del canalón del tejado cambiaron de acera acercándose lentamente con sus juegos y sus charlas, de pronto el hacedor de la fiesta paro al grupito de elegidos y se sentó justo encima y al lado del orificio que escondía el gran tesoro. ¡Un momento que me ato los cordones! Y en ese menester estaba cuando de forma fortuita hizo el gran hallazgo, dentro del agujero del canalón había cuatro tabletas de estupendo chocolate, y casualmente era la hora de la merienda, esto como añadido ya que hubiera dado igual.  No se lo podían creer, no sabían que hacer.  Fue un gran susto. Su educación les marcaba caminos de comportamiento diferentes al imaginado por el protagonista de la aventura. Sus conciencias eran frágiles y se barajaron diferentes opciones, llevarlos al comercio por si alguien las había olvidado, llevarlas a la madre de quien las había encontrado, repartirlas y llevarlas a casa y alguna mas de cariz mas peregrino.  Al final se impuso el deseo, si demasiados argumentarios, el ansia, el gozo tuvo mas fuerza.  Se alejaron de la calle principal y en una esquina de una calle cualquiera se produjo La Gran Buffet, con plato único chocolate, en el mejor restaurante, con los mejores chefs y unos comensales agradecidos.  Sobraron unas jícaras que fueron a dejar en el sitio que lo habían encontrado y sin mas dieron por concluida esa tarde de suerte, ninguno dijo nada, ese día, ni en días posteriores como si de un pecado inconfesable se tratara. Al final el ansia no era tanta. Pero esa fue nuestra mejor merienda de chocolate, sin duda.

Mar
2nd

La niñez de nuestros padres

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FACHAD~1Mi educación como tantas otras educaciones tuvo como paisaje la España de la escasez, una España real, pobre y muy cercana a la miseria, lo importante estaba en la lucha diaria por llenar la alacena. En realidad la cosa era sencilla, se basaba en el coraje y el trabajo diario, el refinamiento de la estupidez y la pijotería que hoy nos invade era desconocida, la vida se trabajaba y se disfrutaba, los valores humanos básicos, estaban, se manifestaban y, en algunas ocasiones explosionaban, pero la vida en general era mas humana, más dura pero humana, más vida.

Mi padre era un hombre silencioso y trabajador, pensativo en sus momentos de soledad, buscador de su paz interior, era una victima activa de la guerra civil, de la cárcel, de los horrores de la persecución, buena persona de risa fácil, amigo y buen padre.  Todo su interior lo manifestaba con sus manos, capaces de cualquier arte, llenas de expresión, audaces y creadoras, sorprendentemente hábil.  Un hombre de paz y tranquilo. Al contrario mi madre ha sido una guerrera nata, toda su vida ha sido trabajo y concordia, cualquier inconveniente, cualquier malentendido, incluso los abusos los ha resuelto ofreciendo trabajo y sacrificio, mordiéndose la lengua.  El trabajo ha sido su mejor arma y su mejor enseñanza, también disponía de esa sabiduría innata que tiene la vida por universidad, esa capacidad de sintetizar la realidad y tomar decisiones, quizás le ha sobrado disciplina y metodología espartana. Obsesión por salir de la miseria.

Ahora todo eso forma parte del pasado, de sus biografías, han celebrado muchos años y ahora, la vitalidad, se ha convertido en decrepitud, la agilidad en pesadez y la senitud se ha apoderado de toda su vida, amansándolos, preparando su vuelta al principio, poco a poco cerrando el circulo de la vida.  Existen muchos caminos para llegar a la vejez, muy diferentes, en el caso de mis progenitores, un camino quedo cortado demasiado pronto y el otro se hace largo y tortuoso.  Sin embargo, en este camino largo y tortuoso, que podía ser insoportable, la naturaleza en su sabiduría y a veces bondad, ha sabido dotar, a aquello que debería ser sufrimiento con cierta incordura, convirtiéndolo en ironía y risas, algo que llaman demencia senil, y que en sus diferentes grados permite, que esa parte del camino, se edulcore para ellos.  Es la niñez de nuestros padres.

Mar
2nd

Yo tengo dudas

viejo-móvilFinal del día. Quisiera pensar que todo el ajetreo y el haber consumido dos baterías de teléfono, de las que duran una semana, haya servido de algo. En mi fuero interno, tengo dudas.

Y el concepto servir de algo, esta por encima del trabajo  se supone que bien hecho, de padecer un capazo de iteraciones de todo tipo, flujos de información de lo más variado, de contemplar los eventos consuetudinarios que acontecían por la rúa bebiendo un Vichy, y algún acontecimiento más de los considerados rutinarios.
Tengo dudas, me hubiese gustado mas un paseo por el campo, haber «robado» un tomate en la huerta, un gran trago de agua fresca del chorro de alguna alberca, el Sol, el aire, espacios abiertos, o simplemente sentir la vida. El ajetreo actual, los trabajos acelerados, las jornadas maratonianas, acortan los días de forma escandalosa, desvergonzada quizás. Me gustaría un poco de aburrimiento, un poco de ensimismamiento.
Tengo dudas.