Jun
28th

Las prisas

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DSC_0347Cuantas cosas nos pasan cada día a las que no prestamos atención, cuantas personas se acercan y se alejan, cuantas situaciones que al final del día ni tan siquiera consideramos, no forman parte de nosotros ni de nuestra historia, nacen y mueren en el mismo momento que suceden.

Sin embargo, alguna vez sucede, algo se agita en nuestro interior, con mayor o menor intensidad, nuestro corazón se retuerce de emoción, coquetea y nos ahoga con un nudo en la garganta, y cuando podemos conseguir algo de aire, notamos como nuestro pensamiento se llena de pompas de jabón que van explotando produciendo un extraño cosquilleo que nos libera por unos instantes de la realidad, nos aleja y aísla de todo lo que se encuentra a nuestro alrededor.

Son los caprichos del corazón, el corazón donde se alojan los sentimientos, y cuando esto sucede nada puede detener al poderoso musculo, su fuerza se impone y se traslada a cada poro de nuestro cuerpo, inmovilizándolo, alelándolo y, liberando al mismo tiempo nuestra imaginación, nuestra capacidad de ser lo que queramos, cuando y donde nos apetezca.

Son las fuerzas del deseo, la orgía de la felicidad comienza, ha comenzado, y no queremos que encuentre su fin, de hecho no lo buscamos, que no venga. Que dure.

Pero cuando desde lo profundo de nuestro paladar surja un hilo de sabor amargo, sabremos, que el corazón se ha roto de tanto retorcerse, lo que era capricho se torna dolor y la vuelta a la realidad se realiza por escarpados acantilados, con hirientes aristas como asidero.

Estamos todos expuestos. Son los caprichos del corazón.

Jun
28th

fronteras

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DSC_0300Al sobrepasar una nueva y penúltima frontera todo parece más lento, el tiempo acumulado no pesa y las imágenes de lo vivido se superponen en un empeño de fijar de nuevo su protagonismo, queriendo ser de nuevo vividas, de forma diferente, en nuestra memoria, con todos los matices que las prisas y la prudencia de aquel momento nos hicieron perder, volver a esos instantes de la memoria es comprender que el día no se acaba cuando llega la noche ni que la vida vivida está totalmente exprimida, nada de eso, con la lentitud todo se engrandece y aparecen nuevos paisajes desconocidos , sensaciones que se escondieron o que simplemente se censuraron, palabras que no fueron dichas y que ahora consiguen completar aquella conversación inútil y tonta. Amistades que se colocaron en la estantería como si fuesen un libro leído y que ahora te apetece releer, a veces sin posibilidad de ello, ese libro ya no está ahí, donde lo dejaste. Sin lugar a dudas nuestra memoria y nuestra capacidad sensorial para captar momentos de vida que no fuimos capaces de vivir, por rebosamiento de tanta vida en ese momento, hace de nosotros seres infinitamente particulares y capaces de crear mundos mejores e infinitos, aunque solo sea en nuestros sueños o nuestra imaginación.

Jun
24th

Cosas olvidadas

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DSC_0362Al sobrepasar una nueva y penúltima frontera todo parece más lento, el tiempo acumulado no pesa y las imágenes de lo vivido se superponen en un empeño de fijar de nuevo su protagonismo, queriendo ser de nuevo vividas, de forma diferente, en nuestra memoria, con todos los matices que las prisas y la prudencia de aquel momento nos hicieron perder, volver a esos instantes de la memoria es comprender que el día no se acaba cuando llega la noche ni que la vida vivida está totalmente exprimida, nada de eso, con la lentitud todo se engrandece y aparecen nuevos paisajes desconocidos , sensaciones que se escondieron o que simplemente se censuraron, palabras que no fueron dichas y que ahora consiguen completar aquella conversación inútil y tonta. Amistades que se colocaron en la estantería como si fuesen un libro leído y que ahora te apetece releer, a veces sin posibilidad de ello, ese libro ya no está ahí, donde lo dejaste. Sin lugar a dudas nuestra memoria y nuestra capacidad sensorial para captar momentos de vida que no fuimos capaces de vivir, por rebosamiento de tanta vida en ese momento, hace de nosotros seres infinitamente particulares y capaces de crear mundos mejores e infinitos, aunque solo sea en nuestros sueños o nuestra imaginación.

Abr
7th

La merienda de chocolate

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hipolitocabreraEl momento de la merendilla, así se llamaba a la merienda de la tarde, no sé si por su brevedad, o por que iba dirigida a los niños, sea como sea, para aquellos niños era un momento especial,  sin objeciones ni cambalaches, y no por los manjares que llevarse a la boca, escasos y repetitivos, tenían gana, unos escalones por encima o por debajo del hambre que convertían un trozo de pan y un ajo o unas aceitunas en en delicioso manjar. Lo enrevesado del asunto es que hasta en las comilonas infantiles existían estrellas, sin michelines, pero diferenciadas claramente en función de las suertes del año, de la siembra, de la matanza del cerdo y de la abundancia en la alhacena.

Los días comenzaban a ser largos y mas calurosos, esa tarde después del colegio su madre lo había mandado a comprar un litro de aceite de oliva, el comercio lo vendía a granel y le resultaba divertido ver aquel dispensador de aceite como por arte de magia, levantando una palanca el deposito transparente se llenaba del aceite con cientos de burbujitas de aire desde el bidón y con otro movimiento de bajada de la palanca el aceite se volcaba en la aceitera, se embelesaba con el persistente olor a almazara del lugar, aunque esa tarde la vista se le había ido con cierta obsesión hacia las barras de chocolate situadas en los pequeños estantes de madera de enfrente, de tal forma y con tanta deseo que se vio con ellas en la mano llevándoselas a la boca con un trocito de pan humeante.  Aquel comercio desprendía todo tipo de olores entremezclados pero que se hacían claramente definibles una vez el olfato se aproximaba al lugar donde se encontraban, el bacalao sazonado, las sardinas de cuba, el atún en escabeche, incluso las gomas de las botas katiuskas, o el cuero de los arreos del talabartero y el esparto de los serones o las redes para los carros, tono tenia su olor que lo identificaba y lo hacia único.

El chocolate era un producto casi prohibido, para muchos, como tantos otros de la época, cualquier cosa elaborada suponía un desembolso de efectivo y el dinero como tal era escaso y tenia la utilidad concreta donde el intercambio no era posible, y casi de todo había menos dinero, el chocolate era especial y se merendaba, pero era imposible llegar a la sensación de hartura, lo normal era un par de  jícaras de chocolate y un buen trozo de pan.  Cuando te hinchabas de pan dos jícaras podían ser suficientes, se aligeraban los bocados al pan y se dejaba el chocolate para el final, así se engañaba a la hiel y como el chocolate había sido el ultimo bocado el estomago estaba lleno y parecía que era del ultimo bocado

No se le fue de la cabeza, ese día la idea de comer chocolate le golpeaba su conciencia de forma persistente, no parecía existir otra opción y sin quererlo se fue tejiendo un plan, no podía reprimir la idea ya convertida en deseo y poco a poco con sus acciones empezaban a ser realidad.

Consiguió 25 pesetas, que inocentemente encontró en un monedero encima de la mesita del dormitorio, tenia la sensación clara de realizar algo no debido por los latigazos de su conciencia, pero también sabia de la inocencia y el buen fin de su acción.  Al fin y al cabo era para comparar cosas para comer, incluso le asaltaban las ganas de compartir el chocolate con la familia.

Para no dar demasiadas o ninguna explicación dijo que salía a la calle a  jugar, de camino al comercio; pensaba como afrontaría semejante compra sin levantar sospechas y sin mostrar nerviosismo, le extrañaba no estar aterrado y notaba como un sentimiento superior le arrastraba sin remisión a satisfacer sus deseos.  Cuando el tendero le pregunto, el respondió con total naturalidad, que su madre le había dicho que le diera dos tabletas de chocolate con leche y dos de chocolate con avellanas, recogió el cambio y las cuatro tabletas y sin mas charla salió del comercio con una excitación similar a la víspera de Reyes y con un disimulo propio de los carteristas.

Fue en dirección contraria a su casa en la misma calle de la tienda, y unas 5 casas más abajo se paro y se sentó en la acera, había tenido el cuidado de coincidir con unas de las salidas del agua de los canalones de los tejados y allí con total naturalidad y con la inocencia que inspira un niño sentado en la acera, coloco las cuatro tabletas en el orificio del canalón en la acera y se largo en busca de los amigos.

Busco a sus amigos y consiguió en un tiempo récord juntar a tres amigos de la calle, ninguno de ellos podía sospechar la grata sorpresa y el empacho de chocolate que les esperaba.  Caminaron por la calle guiados de forma extraña y un poco tontusa hacia la trampa. En el momento que se acercaban a la salida de agua del canalón del tejado cambiaron de acera acercándose lentamente con sus juegos y sus charlas, de pronto el hacedor de la fiesta paro al grupito de elegidos y se sentó justo encima y al lado del orificio que escondía el gran tesoro. ¡Un momento que me ato los cordones! Y en ese menester estaba cuando de forma fortuita hizo el gran hallazgo, dentro del agujero del canalón había cuatro tabletas de estupendo chocolate, y casualmente era la hora de la merienda, esto como añadido ya que hubiera dado igual.  No se lo podían creer, no sabían que hacer.  Fue un gran susto. Su educación les marcaba caminos de comportamiento diferentes al imaginado por el protagonista de la aventura. Sus conciencias eran frágiles y se barajaron diferentes opciones, llevarlos al comercio por si alguien las había olvidado, llevarlas a la madre de quien las había encontrado, repartirlas y llevarlas a casa y alguna mas de cariz mas peregrino.  Al final se impuso el deseo, si demasiados argumentarios, el ansia, el gozo tuvo mas fuerza.  Se alejaron de la calle principal y en una esquina de una calle cualquiera se produjo La Gran Buffet, con plato único chocolate, en el mejor restaurante, con los mejores chefs y unos comensales agradecidos.  Sobraron unas jícaras que fueron a dejar en el sitio que lo habían encontrado y sin mas dieron por concluida esa tarde de suerte, ninguno dijo nada, ese día, ni en días posteriores como si de un pecado inconfesable se tratara. Al final el ansia no era tanta. Pero esa fue nuestra mejor merienda de chocolate, sin duda.

Mar
2nd

La niñez de nuestros padres

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FACHAD~1Mi educación como tantas otras educaciones tuvo como paisaje la España de la escasez, una España real, pobre y muy cercana a la miseria, lo importante estaba en la lucha diaria por llenar la alacena. En realidad la cosa era sencilla, se basaba en el coraje y el trabajo diario, el refinamiento de la estupidez y la pijotería que hoy nos invade era desconocida, la vida se trabajaba y se disfrutaba, los valores humanos básicos, estaban, se manifestaban y, en algunas ocasiones explosionaban, pero la vida en general era mas humana, más dura pero humana, más vida.

Mi padre era un hombre silencioso y trabajador, pensativo en sus momentos de soledad, buscador de su paz interior, era una victima activa de la guerra civil, de la cárcel, de los horrores de la persecución, buena persona de risa fácil, amigo y buen padre.  Todo su interior lo manifestaba con sus manos, capaces de cualquier arte, llenas de expresión, audaces y creadoras, sorprendentemente hábil.  Un hombre de paz y tranquilo. Al contrario mi madre ha sido una guerrera nata, toda su vida ha sido trabajo y concordia, cualquier inconveniente, cualquier malentendido, incluso los abusos los ha resuelto ofreciendo trabajo y sacrificio, mordiéndose la lengua.  El trabajo ha sido su mejor arma y su mejor enseñanza, también disponía de esa sabiduría innata que tiene la vida por universidad, esa capacidad de sintetizar la realidad y tomar decisiones, quizás le ha sobrado disciplina y metodología espartana. Obsesión por salir de la miseria.

Ahora todo eso forma parte del pasado, de sus biografías, han celebrado muchos años y ahora, la vitalidad, se ha convertido en decrepitud, la agilidad en pesadez y la senitud se ha apoderado de toda su vida, amansándolos, preparando su vuelta al principio, poco a poco cerrando el circulo de la vida.  Existen muchos caminos para llegar a la vejez, muy diferentes, en el caso de mis progenitores, un camino quedo cortado demasiado pronto y el otro se hace largo y tortuoso.  Sin embargo, en este camino largo y tortuoso, que podía ser insoportable, la naturaleza en su sabiduría y a veces bondad, ha sabido dotar, a aquello que debería ser sufrimiento con cierta incordura, convirtiéndolo en ironía y risas, algo que llaman demencia senil, y que en sus diferentes grados permite, que esa parte del camino, se edulcore para ellos.  Es la niñez de nuestros padres.

Mar
2nd

Yo tengo dudas

viejo-móvilFinal del día. Quisiera pensar que todo el ajetreo y el haber consumido dos baterías de teléfono, de las que duran una semana, haya servido de algo. En mi fuero interno, tengo dudas.

Y el concepto servir de algo, esta por encima del trabajo  se supone que bien hecho, de padecer un capazo de iteraciones de todo tipo, flujos de información de lo más variado, de contemplar los eventos consuetudinarios que acontecían por la rúa bebiendo un Vichy, y algún acontecimiento más de los considerados rutinarios.
Tengo dudas, me hubiese gustado mas un paseo por el campo, haber «robado» un tomate en la huerta, un gran trago de agua fresca del chorro de alguna alberca, el Sol, el aire, espacios abiertos, o simplemente sentir la vida. El ajetreo actual, los trabajos acelerados, las jornadas maratonianas, acortan los días de forma escandalosa, desvergonzada quizás. Me gustaría un poco de aburrimiento, un poco de ensimismamiento.
Tengo dudas.

Abr
24th

Sentimientos prisioneros

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PisadasNunca he sabido manejar de forma acertada los sentimientos, ni he conocido a nadie con la habilidad o sabiduría suficiente capaz de hacerlo, y por tanto capacitado para dar un consejo o una pequeña guía adecuada al uso y desuso de tan preciado tesoro, sentir y transmitir los sentimientos a los demás. En este aspecto como en tantos otros me siento huérfano. Estoy  entonces ante otra situación en la que somos nosotros mismos “y nuestras circunstancias” los artífices de los éxitos y fracasos de nuestras acciones, donde el aprendizaje puede ser lento y sin garantía de ser correcto, y las “ostias” frecuentes y dolorosas.   Advertidos sobre los grandes pesares de manejar tan delicado valor, la mayoría de nosotros optamos por hacer uso escaso, limitado y superficial, de tan peligroso elemento, “el que evita la ocasión evita el peligro”, no usándolo, ponemos a salvo de agresiones nuestra frágil estabilidad emocional.

Sin embargo, estoy seguro, de que tomando esta actitud protectora, en cierta manera ridícula, limitamos sobremanera nuestra capacidad de sentir y vivir de forma plena, pero esto que resulta fácil afirmarlo sobre el papel, es extremadamente difícil ponerlo al descubierto ante los demás, aún de forma intima, descubrir los sentimientos es desnudar nuestros secretos, dárselos a conocer a los demás significa dejar flancos vitales para nuestra estabilidad a merced de cualquier veleidad malintencionada del prójimo.  Los sentimientos tienen cualidades que no caducan, cuando ven la luz, una vez desnudos, mantienen su integridad y su belleza para siempre.

Los sentimientos no causan daño, siempre son un bálsamo, significan placer, cuando nos los prestan o nos los dan.  Pero como elemento extraño, tiene una cualidad extraña, no permite  la traición.   El daño causado por los sentimientos cuando se utilizan como arma arrojadiza  no es causa del propio sentimiento, no podría serlo, es nuestro y jamás haría daño a su dueño y protector, es causa de la traición.  De la persona que arroja o rompe lo que no es capaz de usar ni de sentir, de quien tiene sus sentimientos prisioneros y  pretende jugar con los de los demás.

Liberar los sentimientos es quizás la única manera de darle libertad a nuestras vidas ¿y que es la vida sin libertad?

Abr
20th

El olvido

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el-olvidoEl tiempo pasa, los minutos se amontonan sin espacio, sin apenas verlos llegar,  la oportunidad que estaba a nuestro lado, cansada, decide marcharse.

No encontramos el camino, tampoco recordamos que nos motivo a ponernos en marcha y también desconocemos cual es nuestro destino, solo sabemos que no llegamos a tiempo, la duda y el miedo nos traicionan, no sabemos cual de los caminos elegir, la brújula de la razón nos niega una oportunidad, su norte esta perdido. Posiblemente tampoco sirva de nada, cualquier camino sirve para no llegar a ningún sitio, y ninguno es bueno para estar parado.

Algunas situaciones tienen el poder de inmovilizarnos cuando más necesitamos andar, y estar quieto a veces no significa permanecer en el mismo sitio, en ocasiones es volver atrás, retroceder a espacios ya andados.

Es el, el olvido, de nuestro pasado, de nuestros fracasos, de nuestros amigos, de momentos, de paisajes de nuestra memoria, de surcos de nuestra vida pisoteados por donde corría el agua, y es el olvido, pero su otra cara,  el que nos recuerda que aun quedan caminos y es necesario moverse y andar.

Abr
18th

Caprichos del corazón

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caprichoCuantas cosas nos pasan cada día a las que no prestamos atención, cuantas personas se acercan y se alejan, cuantas situaciones que al final del día ni tan siquiera consideramos, no forman parte de nosotros ni de nuestra historia, nacen y mueren en el mismo momento que suceden.

Sin embargo, alguna vez sucede, algo se agita en nuestro interior, con mayor o menor intensidad, nuestro corazón se retuerce de emoción, coquetea y nos ahoga con un nudo en la garganta, y cuando podemos conseguir algo de aire, notamos como nuestro pensamiento se llena de pompas de jabón que van explotando produciendo un extraño cosquilleo que nos libera por unos instantes de la realidad, nos aleja y aísla de todo lo que se encuentra a nuestro alrededor.

Son los caprichos del corazón, el corazón donde se alojan los sentimientos, y cuando esto sucede nada puede detener al poderoso musculo, su fuerza se impone y se traslada a cada poro de nuestro cuerpo, inmovilizándolo, alelándolo y, liberando al mismo tiempo nuestra imaginación, nuestra capacidad de ser lo que queramos, cuando y donde nos apetezca.

Son las fuerzas del deseo, salidas del amor o el amor generando deseo, lo mismo da, la orgia de la felicidad comienza, ha comenzado, y no queremos que encuentre su fin, de hecho no lo buscamos, que no venga. Que dure.

Pero cuando desde lo profundo de nuestro paladar surja un hilo de sabor amargo, sabremos, que el corazón se ha roto de tanto retorcerse, lo que era capricho se torna dolor y la vuelta a la realidad se realiza por escarpados acantilados, con hirientes aristas como asidero.

Estamos todos expuestos. Son los caprichos del corazón.

Mar
1st

nuestro reloj de arena

reloj de arena rotoCuando hace algunos años, aún era muy joven, me resultaba imposible imaginar la vida sin todo aquello que siempre me había rodeado, gente, calles, paisajes, familiares, amigos…, todo debía de permanecer inalterable menos el mal tiempo, no podía ser de otra manera, lo contrario era agresión, sin duda ese era el deseo, y la mayoría de las veces la voluntad.  Dejar nuestras cosas, nuestra vida, por el camino no ha sido, o es, agradable,  y muchas veces resulta un infierno.  En el camino realmente no dejamos nada, “unas” las perdemos y “otras” nos las quitan, yo soy más de perder, aunque es considerable también lo quitado.

Se pierden muchas partes por el camino, pocas permanecen inalterables por mucho tiempo.  Pero lo precipitación del tiempo hace que el dolor no sea tanto, sucede como en los aviones, antes del “low cost”,  desde que despegabas hasta llegar al destino te mantenían distraído para evitarte pensar en el miedo a volar.  Algo similar debe suceder con las cosas que perdemos, las azafatas de nuestra memoria nos entretienen para no darnos cuenta, y cambiar de un destino a otro sin demasiado dolor, sin darnos tiempo apenas a percibir el cambio.

Vamos ocupando lugares diferentes y si miramos a nuestro alrededor, las referencias van cambiando, y posiblemente ha de ser así, como símbolo de vida, el chascarrillo es ver sentado a un político más de 20 años en la misma poltrona, puede ser un síntoma o un símbolo de podredumbre.

Sin embargo, si hay algo que permanece inalterable, son, antropológicamente las raíces o metafísicamente nuestra naturaleza humana.  He visto a mucho mono vestirse de seda y no parecer otra cosa que mono, pero es cierto que la seda hace al monje ante los demás, si la seda es buena incluso se puede engañar y esconder al mono.  Pero lo que debemos saber todos es que el mono esta ahí.  Seguro.

En definitiva, el tiempo tiene una gran ventaja sobre nosotros, a el no le preocupa, para nada,  la cantidad de arena que tiene o le queda al reloj.  El desierto es suyo.