Nov
24th

La muerte

  
Archivado bajo Actualidad, Aires | Publicado por Celedonio Sepúlveda


La muerte no llega de golpe. Se insinúa, se desliza entre los días, se esconde en los gestos más simples. La sentimos cuando alguien parte, cuando algo termina, cuando el silencio pesa más que las palabras. Pero fingimos no verla, porque verla sería aceptar que todo lo que amamos tiene un límite.

Ella no necesita mentiras, y sin embargo las inventa. Nos deja creer que todavía hay tiempo, que el mañana existe, que su sombra pasa de largo. Nos permite jugar con la ilusión de la permanencia, porque sabe que solo así nos atrevemos a vivir.

La muerte es astuta y paciente. Su engaño no nace del deseo de vencer, sino de la compasión. Nos protege del abismo de la conciencia total. Si se mostrara de frente, el miedo nos inmovilizaría, y la vida perdería su ritmo. Por eso se oculta en lo cotidiano, se disfraza de olvido, de costumbre, de esperanza.

Y mientras la ignoramos, creamos, amamos, soñamos. Ella espera, impasible, sabiendo que no hay prisa, porque todo camino conduce hacia su encuentro. Su victoria no está en arrebatarnos la vida, sino en acompañarnos sin que lo notemos.

Al final, cuando la reconocemos, no descubrimos algo nuevo, sino algo que siempre estuvo con nosotros. Comprendemos entonces que la muerte no llega; simplemente deja de ocultarse.

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