{"id":927,"date":"2023-10-18T17:23:54","date_gmt":"2023-10-18T16:23:54","guid":{"rendered":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/?p=927"},"modified":"2023-10-18T17:23:54","modified_gmt":"2023-10-18T16:23:54","slug":"el-primer-viaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/?p=927","title":{"rendered":"El primer viaje"},"content":{"rendered":"<p><b><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>I<\/b><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/clip_image002.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"clip_image002\" style=\"float: left; display: inline; background-image: none;\" border=\"0\" hspace=\"12\" alt=\"clip_image002\" src=\"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/clip_image002_thumb.jpg\" width=\"237\" align=\"left\" height=\"168\" \/><\/a>La acera estaba tibia, como dos cuerpos desnudos acurrucados, el sol primaveral del mediod\u00eda no ten\u00eda la arrogancia abrasadora del verano pero lanzaba su luz blanca en los baldosines dibujando con vapor seco, peque\u00f1os halos, burbujas transparentes que sub\u00edan para deshacerse al instante, las ve\u00eda alz\u00e1ndose con un brillo ondulante hasta desaparecer; yo estaba tendido boca abajo apoyando la cabeza en los brazos cruzados. <\/p>\n<p>Me gustaba esa sensaci\u00f3n de aturdimiento, me abandonaba igual que los lagartos para absorber los efectos milenarios del sol, no para calentar la sangre ni para equilibrar la temperatura del cuerpo, era simple placer gratuito, fetal y agradable, as\u00ed pasaba largos ratos sumido en una sensaci\u00f3n muy parecida a una peque\u00f1a borrachera de madro\u00f1os, el calor no me molestaba, todo lo contrario, me adormec\u00eda y causaba un efecto hipn\u00f3tico y surto. All\u00ed, en la acera de enfrente de mi casa, observaba con absoluta atenci\u00f3n a mi padre mientras trabajaba un encargo tejiendo con cuerdas de c\u00e1\u00f1amo una red enorme para proteger la paja de los carros que ir\u00edan y vendr\u00edan de las eras m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Hab\u00eda un gancho enorme saliendo del techo en la misma entrada de la casa, ah\u00ed colgaba la red y la iba girando a medida que lo necesitaba para terminarla, para m\u00ed era una delicia observar aquel enorme columpio que poco a poco aparec\u00eda de la nada, adem\u00e1s de mirar a mi padre, me encantaba verlo trabajar y crear con sus manos, tambi\u00e9n estaba atento a cualquier ausencia suya cuando se levantaba para beber agua de los cantaros o buscar cualquier material o herramienta que necesitase, o simplemente un descanso, ese era mi momento, como un gato hambriento en busca de su presa pegaba un salto y me encaramaba en lo m\u00e1s alto de la red para impulsarme y columpiarme alborotadamente, con todas las prisas de la duda y sabiendo que aquello tendr\u00eda fin, y sin ning\u00fan tipo de reconocimiento al peligro ni respeto al miedo, la rega\u00f1ina estaba asegurada, pero yo no bajaba hasta que \u00e9l me echaba para seguir trabajando, as\u00ed una y otra vez cansinamente, \u00e9l soportaba mi tozudez y mi presencia y le gustaba que estuviese all\u00ed observ\u00e1ndole, \u00e9l sumergido en sus cosas, y yo intentando adivinar cuales eran, en esos momentos me bastaba verlo feliz y ensimismado, como yo, nos comunic\u00e1bamos en silencio, con el pensamiento; yo notaba el flujo de afecto en una y otra direcci\u00f3n y sab\u00eda que \u00e9l tambi\u00e9n viv\u00eda las mismas sensaciones.<\/p>\n<p>Su vida, la de un hombre bueno hab\u00eda sido troceada brutalmente amput\u00e1ndole como a tantos otros de su generaci\u00f3n y durante muchos a\u00f1os la parte afectiva a cambio de noches de insomnio y pesadillas; demasiados d\u00edas robados de su juventud en una aventura de crueldad y destrucci\u00f3n, eso lo atormentaba en su interior sin aparentarlo, tan solo en la profundidad de sus ojos se pod\u00eda adivinar su sufrimiento y su miedo, y ver las ruinas de su alma causadas por las bombas de la irracionalidad humana, pero esa puerta no estaba abierta a todos, la guerra civil y sus batallas m\u00e1s descarnadas, la c\u00e1rcel, la condena a muerte y luego la posguerra lo hab\u00edan transformado en un hombre silencioso y reservado, con un infierno interior que lo quemar\u00eda de por vida y con un poso de desconfianza que lo acompa\u00f1ar\u00eda siempre.<\/p>\n<p>Pero esa vida interior acallada no le imped\u00eda su sonrisa y la alegr\u00eda de vivir y disfrutar de los momentos y risas con su familia y amigos, en todos los pueblos hab\u00eda vencidos y pobres, y vencedores con buen coraz\u00f3n, aunque tambi\u00e9n exist\u00edan y conviv\u00edan vampiros con ansias de sangre, sin embargo la concordia por necesidad se abr\u00eda paso inevitablemente, las persecuciones y el miedo se elud\u00edan pasando inadvertido a las autoridades, siendo silencioso, las actividades para ganarse la vida estuvieron prohibidas por un tiempo para los perdedores, por eso estaban todas a nombre de mi madre, actividades artesanas todas ellas, espartero, talabartero, comercio de art\u00edculos de arcilla, esquilador, jornalero y churrero; todo era bueno y cualquier temporada ten\u00eda una oportunidad para matarse trabajando y sacar algo de dinero, mi madre era carnicera, comerciante, jornalera y churrera, adem\u00e1s de madre, esposa y protectora del tinglado familiar, una feminista a tiempo completo sin ser consciente de ello.<\/p>\n<p>La casa era una peque\u00f1a exposici\u00f3n de art\u00edculos a la venta y tienda de los productos que elaboraba mi padre y de algunas cosas de barro, una m\u00e1s de tantas casas m\u00e1gicas del pueblo que se descubr\u00edan cuando atravesabas la puerta y encontrabas un zagu\u00e1n repleto de estanter\u00edas repletas de latas de conserva, de cuerdas, se sombreros, otras veces se ve\u00edan jamones colgando del techo, morcillas, tocino y sacos de garbanzos y habichuelas y un gran bid\u00f3n de aceite con una bomba manual para despacharlo, ve\u00edas un colmado, o una panader\u00eda, o la barber\u00eda, el estanco, correos, la telef\u00f3nica, no hab\u00eda carteles mi r\u00f3tulos de ne\u00f3n, era un misterio y un descubrimiento, sobre todo para los ni\u00f1os y cada comercio ten\u00eda su olor el del negocio y el olor familiar.<\/p>\n<p>En la nuestra, justo a la entrada hab\u00eda una sala con estanter\u00edas de madera y ganchos para exponer anterroyos<b><sup>1<\/sup><\/b>, cabestros, horcas de palo, botijos, serones, aguaderas y alguna arreba\u00f1adera<b><sup>2<\/sup><\/b> que se prestaba m\u00e1s que se vend\u00eda, adem\u00e1s de peque\u00f1os objetos, tambi\u00e9n una pelota de arcilla para reparar botijos; hacia la izquierda la sala se estrechaba y hab\u00eda una mesa camilla, unas cuantas sillas de enea y una peque\u00f1a repisa con una radio que estaba todo el d\u00eda encendida y hablando, de vez en cuando alguna canci\u00f3n, el espacio hac\u00eda las veces de despacho, tienda y sala de estar para la familia, a partir de ah\u00ed, estaban las habitaciones, la cocina con su chimenea, la alacena y el corral, el corral albergaba una antigua cuadra que hac\u00eda las veces de ba\u00f1o, ten\u00eda un murete de no m\u00e1s de un metro que hac\u00eda de v\u00e1ter, hab\u00eda que respingarse y en cuclillas con el culo hacia el interior de la cuadra deponer las sobras del cuerpo en ca\u00edda libre al lugar donde picoteaban las gallinas, con exquisito equilibrio, pues ten\u00eda un peligro a\u00f1adido y cierto riesgo por la altura y la posible ca\u00edda, pero tambi\u00e9n supon\u00eda una comodidad a\u00f1adida, la altura evitaba la intrusi\u00f3n siempre molesta de las gallinas en tu espacio vital y en un momento tan importante y de tanta repercusi\u00f3n para tu salud como ese, no era recomendable leer en ese acto, por dos razones, por la distracci\u00f3n y puesta en riesgo del equilibrio y casi siempre por la falta de elementos de lectura. No hab\u00eda papel, eran tiempos de superaci\u00f3n e ingenio. <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/clip_image004.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"clip_image004\" style=\"margin: 0px 12px; float: left; display: inline; background-image: none;\" border=\"0\" hspace=\"12\" alt=\"clip_image004\" src=\"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/clip_image004_thumb.jpg\" width=\"155\" align=\"left\" height=\"206\" \/><\/a>En aquellos d\u00edas suced\u00eda un acontecimiento un tanto peculiar, todas las tardes durante varias semanas, mi casa se llenaba de un olor profundo a sebo de oveja, muy concentrado, para mi nariz a\u00fan en pleno aprendizaje resultaba demasiado olor, me era imposible asimilarlo y anularlo, no me acostumbraba, era horroroso, como meter la cabeza hasta el cuello en un fardo de lana grasienta reci\u00e9n esquilada y respirar profundamente. Aquel se\u00f1or que visitaba mi casa era pastor de ovejas y no necesitaba anunciar su presencia, en el mismo instante que aparec\u00eda por la esquina y el viento era favorable, incluso si no lo era su intensidad buscaba un atajo, adivin\u00e1bamos su intenci\u00f3n de visitarnos, yo lo miraba desde lejos, era incapaz de acercarme, sus efluvios me resultaban por aquella \u00e9poca insoportables. Era de condici\u00f3n muy humilde, nosotros \u00e9ramos pobres pero este se\u00f1or lo era bastante m\u00e1s, al menos en apariencia, su figura un tanto tosca la cubr\u00eda con ropas desali\u00f1adas y pringosas, sus zapatos eran recios atados con guita igual que los pantalones de pana y su cara de buena persona estaba esculpida con grietas producidas por el frio de la ma\u00f1ana y el Sol del mediod\u00eda, verdaderos acantilados donde se escond\u00edan los d\u00edas felices de su ni\u00f1ez, su media barba negra lo hac\u00eda viejo siendo joven, era pastor a jornada completa y esclavo de su miseria incluso de noche, feliz a su manera y libre como sus ovejas.<\/p>\n<p>Todo en \u00e9l era rudo y b\u00e1sico, no estaba dotado de facundia, su conversaci\u00f3n era dif\u00edcil de entender, por su escasez de palabras y su baja y cansada entonaci\u00f3n, sin embargo cuando hablaba captaba toda la atenci\u00f3n de los que estaban a su alrededor, el sonido de sus palabras ten\u00eda un efecto hipn\u00f3tico igual que cuando una noche c\u00e1lida de verano nos embelesamos contemplando las estrellas sentados en un cerro cubierto de fina hierba y olores profundos.<\/p>\n<p>Sin yo pretenderlo este hombre me buscaba para hacerme la caranto\u00f1a e intentar retenerme mientras hablaba con mis padres, quiz\u00e1s eso lo relajaba y le daba seguridad, sin embargo yo encontraba siempre una excusa de ni\u00f1o antip\u00e1tico para escabullirme de \u00e9l, lo que resultaba imposible pues aquel hombre desprend\u00eda su olor por todo el espacio en forma de velo pringoso que se te adher\u00eda al cuerpo y al ambiente y resultaba dif\u00edcil de quitar. A pesar de ello, este hombre y su profundo olor a oveja se han quedado en mi vida formando parte de mi aprendizaje y de mi origen humilde.<\/p>\n<p>Aquellas visitas y sus conversaciones auguraban cambios profundos que yo a\u00fan no lograba descifrar. A partir de esos d\u00edas mis padres se mostraban inquietos y misteriosos, en la casa se notaba mucho ajetreo fuera de lo normal, un exceso de visitas y el trasiego de objetos que no estaban expuestos en la tienda, aquello en alg\u00fan momento parec\u00eda un gran bazar, luego supe que mi casa no era la \u00fanica.<\/p>\n<p>Un d\u00eda vi como la radio la descolgaban de su repisa y se la llevaba una se\u00f1ora de mediana edad, aquellas voces misteriosas que sal\u00edan de su caj\u00f3n de madera y que formaban parte de los ruidos familiares y de los silencios se iban por la puerta, pregunt\u00e9, porque se la llevaban y la respuesta era que se la prestaban un tiempo, no me convenci\u00f3, pero la educaci\u00f3n de la \u00e9poca obligaba a no inmiscuirse en las cosas de los mayores y me di por respondido y conforme. La conciencia de un ni\u00f1o est\u00e1 totalmente a merced a las palabras de los padres, la duda no existe porque los padres no mienten, y si lo hacen los ni\u00f1os no lo saben.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>II<\/b><\/p>\n<p>Un desagradable rebuzno, con un sonido atronador y terror\u00edfico me hab\u00eda sobresaltado, un burdo despertar solo apaciguado por la calidez de la roca en la que me encontraba recostado, ah\u00ed estaba el burro mir\u00e1ndome de forma descarada y desafiante mientras arrancaba la hierba que brotaba en el borde del riachuelo para com\u00e9rsela sin ganas, el causante de mi desdicha se notaba aburrido y con ganas de molestar, de alguna forma requer\u00eda mi atenci\u00f3n, mientras, un poco m\u00e1s abajo tres mujeres entre ellas mi madre estaban lavando en el peque\u00f1o riachuelo los desordenados montones de ropa que ten\u00edan a su lado, todo mezclado, no importaba que fuese blanca o color, el lavado era individual y el jab\u00f3n era el mismo para todo. La frotaban y golpeaban con sus manos y sus dedos arrugados con la fuerza medida seg\u00fan la suciedad y apoy\u00e1ndose en la estregadera que sujetaban h\u00e1bilmente entre las piedras del rio, evitando cualquier movimiento traicionero, de vez en cuando le restregaban jab\u00f3n para disolver las huellas del trabajo duro, el jab\u00f3n lo hac\u00edan ellas mismas con aceite sucio y sosa y su olor era el olor caracter\u00edstico del limpio natural sin perfume. <\/p>\n<p>Hablan y r\u00eden, est\u00e1n de rodillas sobre peque\u00f1os cojines rellenos de paja, despreocupadas de los ni\u00f1os y ajenas a los reclamos del burro. En un recodo del rio, detr\u00e1s de ellas, a pocos metros, est\u00e1n los arbustos coronados con la ropa h\u00fameda mirando al sol, la van colocando empapada y limpia a un lado y cuando tienen suficientes se levantan a tenderla entre los hierbajos y los pe\u00f1ascos.<\/p>\n<p>El borrico sigue con sus rebuznos, esta pesado, parece cansado de tanto Sol y a\u00f1ora su cuadra m\u00e1s fresquita. Cuando estoy a su altura le arreo un manotazo en el lomo con la mano izquierda manteniendo la distancia y el animal da un paso atr\u00e1s sin quejarse ni tan siquiera levanta la pata, se queda mir\u00e1ndome insinuante, me voy rio abajo detr\u00e1s de las lavanderas y compruebo mi molinillo, lo hab\u00eda dejado anclado entre dos piedras en el cauce del rio y a\u00fan permanec\u00eda girando al son del agua, el corcho, las aspas, y el eje mantienen su delicada fortaleza, lo recojo y aprovecho para buscar pizarrines antes de que las madres den por finalizado el d\u00eda de campo, los pizarrines buenos y suaves est\u00e1n escondidos en el lecho poco profundo del rio, erosion\u00e1ndose hasta ser perfectamente redondeados.<\/p>\n<p>Cuando las mujeres han terminado de lavar conversan animadamente d\u00e1ndole tiempo a la ropa a secarse antes de recogerla y guardarla en los cestos de mimbre. El borrico no deja de mirarnos pero ya no rebuzna, menea el rabo de vez en cuando y se alegra cuando observa que ellas comienzan a recoger la ropa y los utensilios y comienzan a cargarla en sus lomos.<\/p>\n<p>Cuando han colocado el hato encima del animal y una parte en sus cabezas, yo ya estoy subido al lomo de mi amigo recostado sobre los fardos que sobresalen de los serones y comenzamos el regreso al pueblo, las mujeres r\u00eden y no dejan de hablar durante todo el camino, r\u00eden de todo incluso de ellas mismas, ir al rio es una fiesta, olvidan sus miserias y endulzan la escaseces de todo el a\u00f1o sabiendo que no necesitan mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>En cuanto llegamos al pueblo me tire del burro no sin antes darle una fuerte palmada en el lomo para encabritarlo y recibir una colleja de mi madre antes de salir corriendo en busca de los amigos.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>III<\/b><\/p>\n<p>Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, descubr\u00ed cual era el motivo de las visitas de aquel se\u00f1or y aquel extra\u00f1o ajetreo de enseres desfilando por la casa hacia la puerta, hab\u00eda escuchado una conversaci\u00f3n totalmente esclarecedora de la que no se hab\u00edan cortado con mi presencia, me dejaron escucharla con toda la intenci\u00f3n, de forma accidental evitaban el mal trago de mirarme y sentirse culpables, as\u00ed resultaba m\u00e1s impersonal y as\u00e9ptico, estaban preparando los pasos finales para dejarle al se\u00f1or los enseres de alg\u00fan oficio de mis padres, tambi\u00e9n estaban ultimando lo que definitivamente se iban a llevar, lo que hab\u00edan dado, lo que hab\u00edan vendido y lo que dejar\u00edan en la casa.<\/p>\n<p>Entend\u00ed perfectamente y con toda la tristeza del mundo las palabras de aquella conversaci\u00f3n, eran palabras afiladas, estaban produciendo heridas, no solo a m\u00ed, quiz\u00e1s a m\u00ed al que menos, mis padres y los presentes sab\u00edan perfectamente la transcendencia y su significado, la radicalidad que tomar\u00edan sus vidas para siempre, seriamos los pr\u00f3ximos en abandonar el pueblo, en abandonar la casa, en cerrar nuestro hogar con llave para siempre; para buscar hasta encontrar otro diferente, nunca el mismo, en ese momento se instal\u00f3 un abismo en m\u00ed que separar\u00eda una vida de la otra, la vida que acababa y otra que comenzaba alej\u00e1ndose de la primera, una que permanecer\u00eda para siempre en un lugar iluminado de mi memoria y mi recuerdo y la nueva que necesariamente me tocaba descubrir y vivir.<\/p>\n<p>Llego el d\u00eda se\u00f1alado, a pesar de anunciado como todo lo que no se quiere tambi\u00e9n de forma repentina, antes hab\u00eda abandonado el colegio y me hab\u00eda despedido de los amigos de la calle y alguno m\u00e1s que vino a curiosear. De madrugada una camioneta DKW vino a recogernos a toda la familia, \u00e9ramos siete personas con el conductor, tambi\u00e9n iba parte de lo que ya era pasado y que formar\u00eda parte para siempre de nuestras vidas y de un futuro inquietante e incierto. Eran las cinco de la madrugada, no hab\u00eda amanecido a\u00fan y aquella furgoneta se puso en marcha, no hubo que atravesar muchas calles para llegar a la carretera y en pocos metros y alguna curva, el pueblo y todo el pasado desapareci\u00f3, me quede adormilado en ese instante y regrese a mi cama y a mi casa como lo har\u00eda tantas veces a partir de ese momento, para volver a mi refugio, a mi para\u00edso, a mi pueblo y corretear por sus calles y sus huertas.<\/p>\n<p>Nada hay m\u00e1s pegajoso para la memoria que una fractura en su continuidad, todo esa vida que deje se congelo y permanece viva con toda su pureza, sus colores, sus olores y sobre todo con sus ense\u00f1anzas y valores de una ni\u00f1ez plena y libre, muy libre, en las calles y en los campos, con escasez pero conforme, con meriendas de pan con ajo o aceite, desayunos con leche en polvo y cenas de pisto y torreznos en la chimenea, suficiente para ser feliz y necesario para conocer el valor de las cosas y mantener la humildad como estilo de vida. Ese primer viaje se convirti\u00f3 en interestelar, largo e inc\u00f3modo, comiendo pollo con tomate frio y tortilla de patatas, por primera vez me ense\u00f1o el mar, con el sol rojizo saliendo por el horizonte, un descubrimiento tan hermoso que auguraba todo lo bueno por venir, al menos eso pensaba, despu\u00e9s de esa visi\u00f3n nada pod\u00eda ser malo. Y no lo fue del todo, comenzaba otro acto de este teatro que es la vida y que a\u00fan contin\u00fao interpretando, llorando y haciendo llorar, y riendo y haciendo re\u00edr, llantos y risas necesarias para avanzar en el rio de la vida, agua y viento para inflar las velas y navegar. <\/p>\n<p><font size=\"1\">Notas:<\/font><\/p>\n<p><font size=\"1\">1. [Anterroyo]: Anillo de tela rellena de paja, o de otra materia an\u00e1loga, que se utiliza para preservar del roce del [cincho] a los mulos que efect\u00faan la trilla.<\/font><\/p>\n<p><font size=\"1\">2. Ganchos de hierro destinados a sacar los objetos que se caen a los pozos<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I La acera estaba tibia, como dos cuerpos desnudos acurrucados, el sol primaveral del mediod\u00eda no ten\u00eda la arrogancia abrasadora del verano pero lanzaba su luz blanca en los baldosines dibujando con vapor seco, peque\u00f1os halos, burbujas transparentes que sub\u00edan para deshacerse al instante, las ve\u00eda alz\u00e1ndose con un brillo ondulante hasta desaparecer; yo estaba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[4,5],"tags":[632],"class_list":["post-927","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aires","category-suenos","tag-viajesisifodudas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/927","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=927"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/927\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":928,"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/927\/revisions\/928"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/celedoniosepulveda.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}