Feb
12th

Feminismo desde el sillón

Imagen de WhatsApp 2024-02-10 a las 13.05.45_f91f0b0aHay titulares que me desconciertan y me confunden, como la noche en ocasiones, este es uno de ellos: "Mi compromiso es recomponer el feminismo". No seria nada extraño si el compromiso fuese de una ciudadana empeñada en ello, pero resulta como bien indica la flecha blanca, que es la flamante Ministra de Igualdad. Es ahí, en que un miembro del gobierno promueva un "ismo" donde chirria el titular. Ningún ismo acarrea igualdad ni es función del gobierno promoverlo. Ya lo hicieron Hilter, Mussolini, Franco, Stalin, Fidel, Mao, Pol Pot y algotro que me dejo en tintero, con escasos beneficios para la vida y la paz.

Neofemenismo en estado puro e idiotez a raudales.

Feb
12th

Tractoradas

417406377_10229930678365424_6646107723062230438_nHan hecho posible cambiar el foco de la actualidad, pero son desconocedores del poder que tienen sin necesidad de sacar los tractores a la calle e irritar indirectamente a la ciudadanía, a pesar de la solidaridad de todos con los problemas del campo.

Si el prófugo Puigdemont es capaz de mover los cimientos del Estado desde su escondite y con siete votos. ¿Qué no seria posible con la fuerza del campo y la solidaridad ciudadana? Eso si organizada y representada. Para muestra un botón, en Catalunya ña la UP (Unió de Pagesos) ha cumplido 50 años y lo celebra llamando al President Aragonés a presidir los actos, no al Pagés veterano y honorifico, no. Supongo que a quien le ofrece generosas subvenciones y acalla los gritos que salen de la tierra.

No hace falta salir a la calle, hace falta que las organizaciones invadan los despachos, no para comer gambas, para poner el puño encima de la mesa y exigir soluciones a cambio de votos, como hacen los demás con excelentes resultados.

Feb
12th

lecturas pretéritas

Imagen de WhatsApp 2024-02-09 a las 12.09.16_d2da81d3Pretéritas y buenas lecturas. Ideas y conceptos basados en el respeto y la libertad, lecturas recomendables como tantas otras para este nuevo feminismo, que nace rancio por la ignorancia y sobre todo por la falta de la educación familiar de base y el olvido del uso de la palabra "no".

Otro tanto del ecologismo radical orientado en reprimir y marcar a los de siempre como únicos culpables.

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Ene
29th

Hasta marzo

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OIPMe he retirado del ruido que genera la vida “social” de la ciudad y del trabajo, ruido que a veces se convierte en insoportables chirridos capaces de despertar del abismo donde duermen los instintos animales de supervivencia y defensa. Y muy feliz que soy, alejado de esa obligada experiencia durante años. Ahora comparto con el silencio la belleza de la contemplación y la armonía, la parsimonia de los paisajes. Veo pasar la lentitud con demasiada prisa, con aspereza y cierto temor por llegar antes que su rival, la desesperación. Y es que todo está, ciertamente alterado. Ya están los almendros en flor, sin comenzar febrero.

He visitado una oficina bancaria después de varios años de no hacerlo, por motivos vitales y obligado. Y efectivamente ha sido una aventura desagradable, en varios sentidos. La oficina se había desprendido de todo el encanto de las oficinas bancarias de antes, donde había mesas ocupadas por bancarios atendiendo a clientes confundidos, ahora, era una explanada inhóspita llena de bancos baratos y alguna silla, alienados frente a dos ventanillas con un cajero y una cajera adormilados por el aburrimiento de los años acumulados de un trabajo sin futuro.

El espacio más bien parecía una sala de espera de una antigua comisaria, los rostros esperaban y dejaban entrever cierta apatía, no mostraban ninguna certidumbre de salir victoriosos de sus trámites, sencillos o no.

Cruce la sala y al fondo, a la derecha, separados de la sala por un biombo, donde siempre suelen estar los cagaderos, estaban agrupados, cada uno en su mesa y ligeramente aislados de su compañeros inmediatos, un grupo de aguerridos bancarios.

Me asomé, di los buenos días y pregunté: ¿esto cómo funciona? Hace mucho tiempo que no vengo. Excepto una mujer, nadie de los presentes hizo por oírme y mirarme. Sin levantarse ni acercarse me pregunto qué era lo que quería. Le conteste que una fe de vida. Había recibido un email donde me indicaban que debía acercarme a la oficina para gestionarlo o atenerme a las consecuencias. Lo que viene llamándose una dosis de miedo y amenaza.

Eso es en marzo, — me contesto –, estábamos a finales de enero.

Disculpe, pero en el email no indicaban fecha alguna, simplemente que me pasara por la oficina provisto del DNI. Y aquí estoy. ¿No se puede hacer nada?

En ese momento, de forma inesperada, se produce un chirrido que rápidamente distorsiona la musicalidad generada hasta ese momento. Un bancario, con necesidad de notoriedad o alentado por la oportunidad de despertar la aburrida existencia que reflejaba su cara, o quizás como gentil caballero hacedor de una verdadera hazaña delante de su también aburrida damisela, me suelta lo siguiente:

– ¡No lo has escuchado, hasta marzo no hay nada que hacer!

– Perdona, quiero entenderlo y solo le estoy preguntando.

– Te lo ha dicho bien claro, no hay nada más que decir.

Es cierto que sin saberlo, pero la ignorancia no es un atenuante en una conversación, me atrevería a calificarlo de agravante. Sencillamente si no sabes, te callas. Sin saberlo, este ignorante, activo el resorte y puso en marcha el mecanismo que me protege y me defiende de la estupidez, la falta de respeto y la pedantería. Y así fue. El mecanismo se activó y desato su furia sobre un imbécil más. Era lamentable verle la cara desencajada, la boca seca, los ojos llenos de odio, inmóvil en su silla, digiriendo y asimilando su propia medicina, su mala educación y su cobardía. Ignorante si, imbécil también, inocente no.

En ese momento entendí claramente las barricadas que algunos mayores de forma individual o colectiva levantan para luchar contra los abusos de los bancarios, sus tecnologías y sobre todo del abandono de los modales y la buena educación. Malos tiempos decía Seneca: Ya nadie respeta a los padres y todo el mundo escribe libros.

Nov
9th

Aún estamos a tiempo

Captura de pantalla 2023-11-09 174620No ha habido necesidad de pedir perdón, ha dicho el prófugo Puigdemont, a la cara de todos los españoles, y ha vuelto a hablar en nombre del pueblo de Cataluña desde su escondite de Bruselas, de todos los catalanes, mentira, en mi nombre no.

No han pasado apenas horas desde el esperpento y ya están choteándose de nuestra democracia, he visto como Pilar Rahola se reía y acusaba a los españoles de retrógrados, y así será a partir de ahora, falta ver por cuanto tiempo, hasta que la situación se revierta.

Esta bacanal de disparates ya no me causa preocupación, me está causando angustia la ceguera política y, me cuesta reconocerlo, miedo al ver la celebración de los descerebrados, de algo, que tiene un camino muy corto. Que nadie piense que esos acuerdos, en realidad no son acuerdos, es un panfleto para entretener e intentar justificar lo muy diferentes que son, cuando en realidad son iguales, los acuerdos van por otro sitio, ni la ley de amnistía, llegaran a buen puerto.

Lo mejor y la única solución, antes de que la situación se descontrole, es que el señor Sanchez se vaya, si es posible con Puigdemont, que el PSOE se retire a los cuarteles de invierno y se lo haga mirar profundamente y se celebren nuevas elecciones. Y por supuesto se pidan responsabilidades a todos los causantes de este desastre, que no parece que todo se ajuste a la ley.

No es posible ni creíble lo que está sucediendo, estamos asistiendo a un juego de muñecas, por niños, niñas y niñes, irresponsables, sin remota idea de que están jugando con el Estado, con la Paz en mayúsculas y con los ciudadanos. Por favor, basta ya, como padre no quiero este panorama ni para mí, ni para mis hijos ni para los hijos de los demás. Iros a hacer experimentos con gaseosa y tengámoslas en paz.

Adeu.

Nov
6th

¿A donde vamos?

080323-sanchez-biografia2La cuestión importante no está en quien gobernara España, si ello es posible y dada la situación, y durante cuánto tiempo, esa es una cuestión baladí. Lo realmente importante es el precio y no puede reconocerse legalidad a ningún derecho ni obligación derivado de un pacto entre partidos, la voluntad estatal se forma por medio de procedimientos regulados y de acuerdo a las competencias de cada órgano, de cada poder del estado. Hay una diferencia entre acuerdos privados y acuerdos públicos. Un acuerdo que tiene como resultado la renovación en el poder de una persona no es de interés general, que es la única causa posible de la actuación de un Gobierno democrático. El Gobierno en funciones no puede hacer lo que le plazca, necesita para actuar acreditar un interés general, y ese interés no se da en el pacto con una minoría y un representante huido de la justicia.

Actuar de este modo, por interés personal, es violar de forma contundente y con conocimiento de causa la voluntad democrática y la paz social que tanto nos ha costado mantener durante 84 años, 39 de ellos bajo una dictadura implacable y 45 de ellos con una Transición, una Constitución y una Monarquía parlamentaria. Todo ello se puede fracturar si un señor, si un poder se excede en sus limitaciones y no existe, como no existe un contrapeso. La división de poderes de la que hacemos gala y habla la Constitución, no existe, ni se le espera. El único contrapeso que nos queda es la calle.

El poder legislativo no existe como contrapeso, es una fábrica de leyes, la mayoría inútiles y relentizadoras del progreso y el bienestar, es como patentar y no defender la patente, no sirve de nada, legislar sin presupuesto, improvisando, tampoco sirve de nada, solo para generar titulares. Este poder está secuestrado por los partidos, más concretamente por la disciplina de partido. Sería más barato y quizás más efectivo y ágil con un solo diputado de cada partido y su representación porcentual salida de las urnas. El poder legislativo no nos salvara de nada.

El poder judicial existe, pero coexiste con el poder ejecutivo, y es frecuente una correspondencia de cargos en uno y otro sentido, por encima de la moral y la ética, y sobre todo de la cordura democrática. Como consecuencia de esta intromisión, la capacidad de contrapeso y freno a los desmanes del poder ejecutivo es una lotería que a veces toca, pero con mucha bronca y demasiadas acusaciones de izquierda y derecha. No es una garantía fiable, depende de factores de equilibrio político y eso dista mucho de ser un contrapeso como manda la Constitución. Si la Constitución estuviese protegida y blindada por todos los poderes que emanan de ella, ningún individuo llegaría tan lejos, ni pondría en venta valores tan importantes por mantenerse en el poder.

Ya da igual que gobierne el PSOE. Lo grave es que si gobierna es porque se han saltado importantes líneas rojas, líneas rojas que abren un camino que nada tiene que ver con los eslóganes con los que se predica. La igualdad, la convivencia y sobre todo la libertad, estarán mermadas, el primer paso para ello es limitar la libertad de expresión y pensamiento, sutilmente o no tan sutilmente en algunos casos, para ello se crea una doctrina de los bueno y lo malo, los buenos son los afines y creyentes y los malos son todos aquellos que difieren en pensamiento, ahora se les llama fachas. Me refiero a una doctrina del poder, como sucede en Rusia, en Hungría o el poso que ha dejado Trump en los EEUU.

Después de las etiquetas a los no creyentes, se desata el odio y la intransigencia y el siguiente paso es la dictadura democrática. Tan nociva y asfixiante como cualquier otra dictadura. Eso sí, la elegimos nosotros, como idiotas.

En cuanto a las aspiraciones secesionistas, después de todo esto, si prospera, se regenerara, se fortalecerá gracias a la financiación oficial que ya estaba destruida, y por segunda vez, tendremos que padecer el acoso de una parte a la otra. Esta vez, sí, creo, con una resistencia mayor por la otra parte, otrora sumisa, y por tanto con una conflictividad mayor.

No ganamos nada si no hay entendimiento entre PSOE y PP. Hay que evitar sloganes electorales, destruir el Sanchismo unos y de gritar que viene el lobo otros. Lo contrario es peligroso para todos. La paz y la democracia no se destruyen en un día, necesitan más tiempo, a veces años, pero el camino es el que llevamos, estamos a tiempo de rectificar.

Nov
2nd

La fragil democracía

Captura de pantalla 2023-11-02 182809¿Cómo es posible que un partido político y su líder maniqueísta dobleguen un sistema político de 45 años de paz y concordia a sus pies y sus caprichos, erigiéndose en salvador del progreso y prometiendo un mundo feliz y el bien común, y donde solo se espera la rabia y la desolación de una gran mayoría de españoles en una sociedad dividida y enfrentada?

Cuando repaso la historia pensaba que partidos como el NAZI, de Hitler, con toda su liturgia de dominación y conversión a su doctrina única solo formaban parte de la historia, no es así, el PSOE actual no dista mucho de aquel, y su militancia sumisa y silenciosa no adolece, salvo en la uniformidad y vistosidad de la vestimenta, de la militancia nazi volcada en adorar y realizar los deseos de su Führer. Llega la hora de la mentira institucional, del partido único, de la sumisión a la doctrina del líder y por supuesto del disparate.

La jura de la Princesa Leonor, por la aptitud de Pedro Sánchez, me ha recordado a una de las escenas finales del Padrino, mientras Corleone (Al Pacino) está en el acto solemne, bautizando creo recordar a su sobrino, su gente se está deshaciendo de todos, absolutamente todos sus enemigos, en este caso, mientras Sánchez promete lealtad a la Corona y a la Princesa, su gente está negociando con antimonárquicos y anticonstitucionalistas, además de prófugos de la justicia su investidura. La realidad supera la ficción. Increíble representación digna de un Oscar. Al hilo de esto, no entiendo como personas, mejor dicho parlamentarios que han jurado, prometido o se han sometido al imperativo legal de respetar y acatar la Constitución y que cobran del Estado se les permite el perjurio, lanzamiento de una octavilla contra la Corona y la Constitución, punible penalmente, y también, por supuesto, moral y éticamente. Además no entiendo como no se les exige el acta y el sueldo.

Vamos encaminados a una sociedad beligerante, regida por una derecha radical supremacista, la fractura social es inevitable. El Estado, a través del PSOE ha cedido al chantaje, no es una negociación, es la paga y señal de una compra de votos, que durara lo que la sociedad aguante, es de ilusos pensar que el “proces” terminara con la amnistía y con todas las cesiones que se sucederán, todo lo contrario.

El independentismo hará alarde de su victoria y vitoreara la derrota de la democracia y del Estado de Derecho, y no parará en sus exigencias y en sus imposiciones hacia los catalanes no sumisos y hacia un Estado débil, la sociedad se ira encrespando y el independentismo dispondrá de financiación para recuperar su fuerza y su expansión. Todo esto mientras el vaso de la ira se va llenando, los pilares constitucionales se van deshaciendo y la economía empeora, y estos ignaros nos ahogaran con la promulgación de decretos leyes hasta conseguir ser nuestro gran hermano.

Benditos PSOE y Sumar. Ojalá y esté totalmente equivocado.

Oct
18th

El primer viaje

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I

clip_image002La acera estaba tibia, como dos cuerpos desnudos acurrucados, el sol primaveral del mediodía no tenía la arrogancia abrasadora del verano pero lanzaba su luz blanca en los baldosines dibujando con vapor seco, pequeños halos, burbujas transparentes que subían para deshacerse al instante, las veía alzándose con un brillo ondulante hasta desaparecer; yo estaba tendido boca abajo apoyando la cabeza en los brazos cruzados.

Me gustaba esa sensación de aturdimiento, me abandonaba igual que los lagartos para absorber los efectos milenarios del sol, no para calentar la sangre ni para equilibrar la temperatura del cuerpo, era simple placer gratuito, fetal y agradable, así pasaba largos ratos sumido en una sensación muy parecida a una pequeña borrachera de madroños, el calor no me molestaba, todo lo contrario, me adormecía y causaba un efecto hipnótico y surto. Allí, en la acera de enfrente de mi casa, observaba con absoluta atención a mi padre mientras trabajaba un encargo tejiendo con cuerdas de cáñamo una red enorme para proteger la paja de los carros que irían y vendrían de las eras más adelante.

Había un gancho enorme saliendo del techo en la misma entrada de la casa, ahí colgaba la red y la iba girando a medida que lo necesitaba para terminarla, para mí era una delicia observar aquel enorme columpio que poco a poco aparecía de la nada, además de mirar a mi padre, me encantaba verlo trabajar y crear con sus manos, también estaba atento a cualquier ausencia suya cuando se levantaba para beber agua de los cantaros o buscar cualquier material o herramienta que necesitase, o simplemente un descanso, ese era mi momento, como un gato hambriento en busca de su presa pegaba un salto y me encaramaba en lo más alto de la red para impulsarme y columpiarme alborotadamente, con todas las prisas de la duda y sabiendo que aquello tendría fin, y sin ningún tipo de reconocimiento al peligro ni respeto al miedo, la regañina estaba asegurada, pero yo no bajaba hasta que él me echaba para seguir trabajando, así una y otra vez cansinamente, él soportaba mi tozudez y mi presencia y le gustaba que estuviese allí observándole, él sumergido en sus cosas, y yo intentando adivinar cuales eran, en esos momentos me bastaba verlo feliz y ensimismado, como yo, nos comunicábamos en silencio, con el pensamiento; yo notaba el flujo de afecto en una y otra dirección y sabía que él también vivía las mismas sensaciones.

Su vida, la de un hombre bueno había sido troceada brutalmente amputándole como a tantos otros de su generación y durante muchos años la parte afectiva a cambio de noches de insomnio y pesadillas; demasiados días robados de su juventud en una aventura de crueldad y destrucción, eso lo atormentaba en su interior sin aparentarlo, tan solo en la profundidad de sus ojos se podía adivinar su sufrimiento y su miedo, y ver las ruinas de su alma causadas por las bombas de la irracionalidad humana, pero esa puerta no estaba abierta a todos, la guerra civil y sus batallas más descarnadas, la cárcel, la condena a muerte y luego la posguerra lo habían transformado en un hombre silencioso y reservado, con un infierno interior que lo quemaría de por vida y con un poso de desconfianza que lo acompañaría siempre.

Pero esa vida interior acallada no le impedía su sonrisa y la alegría de vivir y disfrutar de los momentos y risas con su familia y amigos, en todos los pueblos había vencidos y pobres, y vencedores con buen corazón, aunque también existían y convivían vampiros con ansias de sangre, sin embargo la concordia por necesidad se abría paso inevitablemente, las persecuciones y el miedo se eludían pasando inadvertido a las autoridades, siendo silencioso, las actividades para ganarse la vida estuvieron prohibidas por un tiempo para los perdedores, por eso estaban todas a nombre de mi madre, actividades artesanas todas ellas, espartero, talabartero, comercio de artículos de arcilla, esquilador, jornalero y churrero; todo era bueno y cualquier temporada tenía una oportunidad para matarse trabajando y sacar algo de dinero, mi madre era carnicera, comerciante, jornalera y churrera, además de madre, esposa y protectora del tinglado familiar, una feminista a tiempo completo sin ser consciente de ello.

La casa era una pequeña exposición de artículos a la venta y tienda de los productos que elaboraba mi padre y de algunas cosas de barro, una más de tantas casas mágicas del pueblo que se descubrían cuando atravesabas la puerta y encontrabas un zaguán repleto de estanterías repletas de latas de conserva, de cuerdas, se sombreros, otras veces se veían jamones colgando del techo, morcillas, tocino y sacos de garbanzos y habichuelas y un gran bidón de aceite con una bomba manual para despacharlo, veías un colmado, o una panadería, o la barbería, el estanco, correos, la telefónica, no había carteles mi rótulos de neón, era un misterio y un descubrimiento, sobre todo para los niños y cada comercio tenía su olor el del negocio y el olor familiar.

En la nuestra, justo a la entrada había una sala con estanterías de madera y ganchos para exponer anterroyos1, cabestros, horcas de palo, botijos, serones, aguaderas y alguna arrebañadera2 que se prestaba más que se vendía, además de pequeños objetos, también una pelota de arcilla para reparar botijos; hacia la izquierda la sala se estrechaba y había una mesa camilla, unas cuantas sillas de enea y una pequeña repisa con una radio que estaba todo el día encendida y hablando, de vez en cuando alguna canción, el espacio hacía las veces de despacho, tienda y sala de estar para la familia, a partir de ahí, estaban las habitaciones, la cocina con su chimenea, la alacena y el corral, el corral albergaba una antigua cuadra que hacía las veces de baño, tenía un murete de no más de un metro que hacía de váter, había que respingarse y en cuclillas con el culo hacia el interior de la cuadra deponer las sobras del cuerpo en caída libre al lugar donde picoteaban las gallinas, con exquisito equilibrio, pues tenía un peligro añadido y cierto riesgo por la altura y la posible caída, pero también suponía una comodidad añadida, la altura evitaba la intrusión siempre molesta de las gallinas en tu espacio vital y en un momento tan importante y de tanta repercusión para tu salud como ese, no era recomendable leer en ese acto, por dos razones, por la distracción y puesta en riesgo del equilibrio y casi siempre por la falta de elementos de lectura. No había papel, eran tiempos de superación e ingenio.

clip_image004En aquellos días sucedía un acontecimiento un tanto peculiar, todas las tardes durante varias semanas, mi casa se llenaba de un olor profundo a sebo de oveja, muy concentrado, para mi nariz aún en pleno aprendizaje resultaba demasiado olor, me era imposible asimilarlo y anularlo, no me acostumbraba, era horroroso, como meter la cabeza hasta el cuello en un fardo de lana grasienta recién esquilada y respirar profundamente. Aquel señor que visitaba mi casa era pastor de ovejas y no necesitaba anunciar su presencia, en el mismo instante que aparecía por la esquina y el viento era favorable, incluso si no lo era su intensidad buscaba un atajo, adivinábamos su intención de visitarnos, yo lo miraba desde lejos, era incapaz de acercarme, sus efluvios me resultaban por aquella época insoportables. Era de condición muy humilde, nosotros éramos pobres pero este señor lo era bastante más, al menos en apariencia, su figura un tanto tosca la cubría con ropas desaliñadas y pringosas, sus zapatos eran recios atados con guita igual que los pantalones de pana y su cara de buena persona estaba esculpida con grietas producidas por el frio de la mañana y el Sol del mediodía, verdaderos acantilados donde se escondían los días felices de su niñez, su media barba negra lo hacía viejo siendo joven, era pastor a jornada completa y esclavo de su miseria incluso de noche, feliz a su manera y libre como sus ovejas.

Todo en él era rudo y básico, no estaba dotado de facundia, su conversación era difícil de entender, por su escasez de palabras y su baja y cansada entonación, sin embargo cuando hablaba captaba toda la atención de los que estaban a su alrededor, el sonido de sus palabras tenía un efecto hipnótico igual que cuando una noche cálida de verano nos embelesamos contemplando las estrellas sentados en un cerro cubierto de fina hierba y olores profundos.

Sin yo pretenderlo este hombre me buscaba para hacerme la carantoña e intentar retenerme mientras hablaba con mis padres, quizás eso lo relajaba y le daba seguridad, sin embargo yo encontraba siempre una excusa de niño antipático para escabullirme de él, lo que resultaba imposible pues aquel hombre desprendía su olor por todo el espacio en forma de velo pringoso que se te adhería al cuerpo y al ambiente y resultaba difícil de quitar. A pesar de ello, este hombre y su profundo olor a oveja se han quedado en mi vida formando parte de mi aprendizaje y de mi origen humilde.

Aquellas visitas y sus conversaciones auguraban cambios profundos que yo aún no lograba descifrar. A partir de esos días mis padres se mostraban inquietos y misteriosos, en la casa se notaba mucho ajetreo fuera de lo normal, un exceso de visitas y el trasiego de objetos que no estaban expuestos en la tienda, aquello en algún momento parecía un gran bazar, luego supe que mi casa no era la única.

Un día vi como la radio la descolgaban de su repisa y se la llevaba una señora de mediana edad, aquellas voces misteriosas que salían de su cajón de madera y que formaban parte de los ruidos familiares y de los silencios se iban por la puerta, pregunté, porque se la llevaban y la respuesta era que se la prestaban un tiempo, no me convenció, pero la educación de la época obligaba a no inmiscuirse en las cosas de los mayores y me di por respondido y conforme. La conciencia de un niño está totalmente a merced a las palabras de los padres, la duda no existe porque los padres no mienten, y si lo hacen los niños no lo saben.

II

Un desagradable rebuzno, con un sonido atronador y terrorífico me había sobresaltado, un burdo despertar solo apaciguado por la calidez de la roca en la que me encontraba recostado, ahí estaba el burro mirándome de forma descarada y desafiante mientras arrancaba la hierba que brotaba en el borde del riachuelo para comérsela sin ganas, el causante de mi desdicha se notaba aburrido y con ganas de molestar, de alguna forma requería mi atención, mientras, un poco más abajo tres mujeres entre ellas mi madre estaban lavando en el pequeño riachuelo los desordenados montones de ropa que tenían a su lado, todo mezclado, no importaba que fuese blanca o color, el lavado era individual y el jabón era el mismo para todo. La frotaban y golpeaban con sus manos y sus dedos arrugados con la fuerza medida según la suciedad y apoyándose en la estregadera que sujetaban hábilmente entre las piedras del rio, evitando cualquier movimiento traicionero, de vez en cuando le restregaban jabón para disolver las huellas del trabajo duro, el jabón lo hacían ellas mismas con aceite sucio y sosa y su olor era el olor característico del limpio natural sin perfume.

Hablan y ríen, están de rodillas sobre pequeños cojines rellenos de paja, despreocupadas de los niños y ajenas a los reclamos del burro. En un recodo del rio, detrás de ellas, a pocos metros, están los arbustos coronados con la ropa húmeda mirando al sol, la van colocando empapada y limpia a un lado y cuando tienen suficientes se levantan a tenderla entre los hierbajos y los peñascos.

El borrico sigue con sus rebuznos, esta pesado, parece cansado de tanto Sol y añora su cuadra más fresquita. Cuando estoy a su altura le arreo un manotazo en el lomo con la mano izquierda manteniendo la distancia y el animal da un paso atrás sin quejarse ni tan siquiera levanta la pata, se queda mirándome insinuante, me voy rio abajo detrás de las lavanderas y compruebo mi molinillo, lo había dejado anclado entre dos piedras en el cauce del rio y aún permanecía girando al son del agua, el corcho, las aspas, y el eje mantienen su delicada fortaleza, lo recojo y aprovecho para buscar pizarrines antes de que las madres den por finalizado el día de campo, los pizarrines buenos y suaves están escondidos en el lecho poco profundo del rio, erosionándose hasta ser perfectamente redondeados.

Cuando las mujeres han terminado de lavar conversan animadamente dándole tiempo a la ropa a secarse antes de recogerla y guardarla en los cestos de mimbre. El borrico no deja de mirarnos pero ya no rebuzna, menea el rabo de vez en cuando y se alegra cuando observa que ellas comienzan a recoger la ropa y los utensilios y comienzan a cargarla en sus lomos.

Cuando han colocado el hato encima del animal y una parte en sus cabezas, yo ya estoy subido al lomo de mi amigo recostado sobre los fardos que sobresalen de los serones y comenzamos el regreso al pueblo, las mujeres ríen y no dejan de hablar durante todo el camino, ríen de todo incluso de ellas mismas, ir al rio es una fiesta, olvidan sus miserias y endulzan la escaseces de todo el año sabiendo que no necesitan mucho más.

En cuanto llegamos al pueblo me tire del burro no sin antes darle una fuerte palmada en el lomo para encabritarlo y recibir una colleja de mi madre antes de salir corriendo en busca de los amigos.

III

Unos días más tarde, descubrí cual era el motivo de las visitas de aquel señor y aquel extraño ajetreo de enseres desfilando por la casa hacia la puerta, había escuchado una conversación totalmente esclarecedora de la que no se habían cortado con mi presencia, me dejaron escucharla con toda la intención, de forma accidental evitaban el mal trago de mirarme y sentirse culpables, así resultaba más impersonal y aséptico, estaban preparando los pasos finales para dejarle al señor los enseres de algún oficio de mis padres, también estaban ultimando lo que definitivamente se iban a llevar, lo que habían dado, lo que habían vendido y lo que dejarían en la casa.

Entendí perfectamente y con toda la tristeza del mundo las palabras de aquella conversación, eran palabras afiladas, estaban produciendo heridas, no solo a mí, quizás a mí al que menos, mis padres y los presentes sabían perfectamente la transcendencia y su significado, la radicalidad que tomarían sus vidas para siempre, seriamos los próximos en abandonar el pueblo, en abandonar la casa, en cerrar nuestro hogar con llave para siempre; para buscar hasta encontrar otro diferente, nunca el mismo, en ese momento se instaló un abismo en mí que separaría una vida de la otra, la vida que acababa y otra que comenzaba alejándose de la primera, una que permanecería para siempre en un lugar iluminado de mi memoria y mi recuerdo y la nueva que necesariamente me tocaba descubrir y vivir.

Llego el día señalado, a pesar de anunciado como todo lo que no se quiere también de forma repentina, antes había abandonado el colegio y me había despedido de los amigos de la calle y alguno más que vino a curiosear. De madrugada una camioneta DKW vino a recogernos a toda la familia, éramos siete personas con el conductor, también iba parte de lo que ya era pasado y que formaría parte para siempre de nuestras vidas y de un futuro inquietante e incierto. Eran las cinco de la madrugada, no había amanecido aún y aquella furgoneta se puso en marcha, no hubo que atravesar muchas calles para llegar a la carretera y en pocos metros y alguna curva, el pueblo y todo el pasado desapareció, me quede adormilado en ese instante y regrese a mi cama y a mi casa como lo haría tantas veces a partir de ese momento, para volver a mi refugio, a mi paraíso, a mi pueblo y corretear por sus calles y sus huertas.

Nada hay más pegajoso para la memoria que una fractura en su continuidad, todo esa vida que deje se congelo y permanece viva con toda su pureza, sus colores, sus olores y sobre todo con sus enseñanzas y valores de una niñez plena y libre, muy libre, en las calles y en los campos, con escasez pero conforme, con meriendas de pan con ajo o aceite, desayunos con leche en polvo y cenas de pisto y torreznos en la chimenea, suficiente para ser feliz y necesario para conocer el valor de las cosas y mantener la humildad como estilo de vida. Ese primer viaje se convirtió en interestelar, largo e incómodo, comiendo pollo con tomate frio y tortilla de patatas, por primera vez me enseño el mar, con el sol rojizo saliendo por el horizonte, un descubrimiento tan hermoso que auguraba todo lo bueno por venir, al menos eso pensaba, después de esa visión nada podía ser malo. Y no lo fue del todo, comenzaba otro acto de este teatro que es la vida y que aún continúo interpretando, llorando y haciendo llorar, y riendo y haciendo reír, llantos y risas necesarias para avanzar en el rio de la vida, agua y viento para inflar las velas y navegar.

Notas:

1. [Anterroyo]: Anillo de tela rellena de paja, o de otra materia análoga, que se utiliza para preservar del roce del [cincho] a los mulos que efectúan la trilla.

2. Ganchos de hierro destinados a sacar los objetos que se caen a los pozos

Oct
15th

Paz en Oriente Proximo

384240231_10229397579638289_1776558829456450236_nEs difícil diferenciar los llantos a pesar de la frontera,

imposible discernir los gritos, iguales en ambos lados,

el dolor es semejante y tiene la misma intensidad,

la muerte acecha, siempre a los mas débiles, no reconoce bando,

la destrucción de las bombas es de quien las tiene,

los niños, las mujeres y hombres no son culpables, nunca los son,

son los poderosos, los dioses mortales y los aduladores, los culpables,

los ambiciosos, la equidistancia y los imbéciles, son culpables,

siempre lo han sido, también los matones, las bestias con cara humana,

destruir y matar, para quedar bien, para justificar, sin reglas, no es justo, no es humano,

ni se puede apoyar, ni estar al lado, ni ofrecer ayuda, hay que parar,

la locura por matar, por aniquilar, nos arrastrara a todos, los buenos y los malos,

a los malos no les importa nada, les gusta la muerte,

detener la mano que empuña el odio y la violencia, sea la izquierda o la derecha,

esa es nuestra labor, esa debe ser nuestra tarea,

parar y detener la guerra, y siempre al lado de los débiles,

los poderosos ya tienen lo que quieren, el dinero y las riendas,

no les dejemos la paz y nuestras vidas,

Por la paz en Oriente Próximo.

Oct
10th

De repente

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20230819_181019Hay una forma de hablar muy típica del pueblo, la forma de interactuar entre los paisanos fue una de las conversaciones, apasionante y divertida, de este verano en el pueblo, daré una pista más, fue en una terraza, y posiblemente debido a la flojera producida por el calor sofocante o quizás, al hecho no poco significativo de sentirnos melifluos y godibles, la conversación consiguió aglutinar los conceptos más significativos, con sus giros, de la cortesía en la conversación corta, algo más que el saludo, pero breve, evitando las mayores explicaciones, pero también las respuesta seca y desabrida, ni parecerse a un despropósito.

Son muchas las palabras, tantas como la sabiduría e imaginación de los paisanos y los vecinos de la comarca. Sirva un ejemplo, para colocar en el centro el verdadero significado de lo que trato de explicar:
“Una paisana con un familiar enfermo, en los paseos diarios a la panadería y anca Nemesio, se topaba con los habituales y en cada encuentro, el saludo y la pregunta:

¿Cómo anda tu padre?

Pues regular

¿Regular? ¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

Necesariamente se ve en la obligar de explicar y entrar en conversación. Y eso varias veces antes de volver a su casa, y cada vez que sale a hacer un mandao.

Cualquier respuesta no meditada da la opción de ampliar información y entrar en unas explicaciones que a veces no son de gusto.

En una de estas, tranquilamente sentadas en la mesa camilla, conversando con su madre, comienza a explicarle de forma informal y ligera lo que sucede, porque a veces tarda tanto en un mandao y otras no, no para justificarse, no hace falta, pero eso las mantiene en la mesa hablando con el teléfono alejado.

La madre con toda su sabiduría y sus conocimientos innatos y secretos de psicología psicosocial, aparte de otros, también innatos. Mi vecino Benito (q.e.p.d), en sus tiempos, me hipnotizaba cuando me hablaba de microecomía del campo, una rama desconocida en la universidad y por los economistas, y sin embargo muy habitual para los que se ganan la vida trabajando el campo. Bueno pues la madre le responde:

Pues si te preguntan diles que está mejor.

Así lo hizo, cuando le preguntaban, ella contestaba:

¡ Mejor, mejor ¡

A partir de ese momento, la gente quedaba conforme y contenta con esa respuesta, que ciertamente admite pocas preguntas y así, la brevedad, a veces buena por breve, permitía que los mandaos no se estirasen tanto.

Surgieron muchísimas palabras y situaciones, verdaderas joyas de la oratoria breve, pero dada la situación ya expuesta, las tendré que rebuscar en los anaqueles desordenados de ese día.

¿De qué ha muerto?

De repente.