sep
5th

El exceso de estupidez

estupidez_Hace unos días un cretino me llamo con la excusa de una encuesta estúpida y bastante necia, eran una serie de preguntas absurdas sobre el servicio de grúa municipal de Barcelona, así denominaba mi llamante al acoso y atraco permanente de la grúa municipal de Barcelona, “servicio”, edulcorando el nombre pretendía venderme un solemne abuso y un negocio realmente turbio.  Me preguntaba mi opinión sobre la limpieza de las instalaciones, o sobre la iluminación, ¿?, sinceramente me sorprendió, no podía dar crédito a tanta estupidez, me enojo esta forma tan burda de gastar dinero del contribuyente, pensaba que era una broma, mi interlocutor me dejo claro que no, iba en serio, increíble.  No daba crédito. Mi única reacción, quizás un poco primitiva, pero totalmente sincera fue mandarlo literalmente A LA MIERDA, Y COLGAR.  Que ironía, llevarse el coche la grúa, pagar una multa, desplazarse a recoger el coche y encima reírles las estupideces.

Repito “a_usted_a_la_mierda”.

No es el único caso de estupidez vivido recientemente, sorprende, no se si es una cuestión de rebeldía, sentido critico o como algunos lo denominan “estar quemado”, o simplemente realizar el ejercicio de alejarse un paso y mirarlo todo con un sentimiento de duda, sorprenderse todavía, si es posible, con las cosas que suponemos cotidianas y normales, y que muchas veces son anormales y aberrantes. La clave es no dejarse sumir en el sopor de comodidad y el hastió, es entonces cuando la realidad emerge en todo su esplendor y con ella la estupidez y sus máximos garantes: los estúpidos y los bobos.

No pretendo ser agorero, no quiero echar lecha al fuego de este país, tan dispuesto a la bravuconería y al suicidio colectivo, pero quien de nosos dejaría en manos de un necio o un grupo de necios sus intereses y negocios, su hacienda, ¿usted? ¿tu?  Pues eso, lo peor es que se junta el hambre con las ganas de comer.

Vivimos una época saturada de estupidez y sazonada de necedad, estupidez y necedad emanada de un exceso de estúpidos y demasiados necios. Yo Insisto: “Lo que natura non da Salamanca non presta”.

feb
21st

Lo pequeño sigue siendo hermoso

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sonrisaMe paro un momento, giro la cabeza, miro de frente y veo parte de mi niñez, veo cosas pequeñas ocupando todo el espacio de un tiempo feliz, cosas insignificantes de escaso valor, no se percibía la necesidad de más, realmente hace falta muy poco para llenar una vida, la felicidad tiene los brazos muy cortos y es incapaz de abarcar y sostener todo lo que el mundo ofrece.  Es inútil sostener lo superfluo y suntuoso, ese esfuerzo por tener y retener absolutamente todo, de avivar y saciar permanentemente el deseo, por acumular, nos agota, y nos vuelve rancios, nos confunde y aturde el sentido de la verdad, de la vida bien vivida.  Cuando las horas y los días son una permanente carrera para no llegar a ningún sitio, cuando los espacios se reducen a las cuatro paredes del trabajo y a las del salón donde ubicamos el sofá, cuando las líneas son totalmente rectas, se hace necesario mirar a otro lado y buscar espacios nuevos, imaginar o inventar oasis de libertad donde saborear el tiempo, oír el silencio, oler el aire, dejarse acariciar por el sol y dejar caer todo lo que nos sobra, vivir por un momento con la ligereza de nuestro cuerpo y nuestro pensamiento.  Un pequeño momento, lo justo, antes de volver a ocupar nuestro sitio en la caravana de vuelta a la vida.

ene
28th

¿ Para cuando el empleo ?

desempleo2Nada ha cambiado, por ahora, los mismos nubarrones, la misma incertidumbre y una clase política dedicada a mirarse al ombligo y entre ellos y el poder económico, a ver quien es el mas listo de la clase, enfadándose cuando le quitan nota las agencias que no quisieron ver las nubes, centrando su atención en infinidad de reuniones donde las decisiones brillan por su ausencia.  En plena crisis el BC se empeño en subir los tipos de interés y ahora emborracha a los bancos con barra libre, los gobiernos, todos, desde los nacionales hasta los municipales, de tener los bolsillos rotos han pasado a mantenerse solo los sueldos y sus prebendas.  Demasiada indecisión, demasiada irresponsabilidad, demasiada tibieza, y mientras tanto la sociedad civil adormecida y esperando un milagro.

La gran decisión no esta en subir impuestos, al menos de la forma trivial con que se ha hecho, se pueden subir impuestos, pero la contrapartida ha de ser generar empleo, subir impuestos para dinamizar la economía y no para solo cubrir el déficit.

La subida de impuestos ha de ir seguida de una bajada importante de las cotizaciones “obligatorias a la Seguridad Social” por parte de las empresas, las cotizaciones sociales, tal como están planteadas son un gravísimo error, sin olvidar las rigideces del mercado laboral.  No podemos gravar al trabajo con semejante lastre, las cotizaciones han de ser una parte, pero no la mas importante de los costes laborales, además no productivos, y tampoco han de ser igual para todas las empresas, del mismo modo que la capacidad de penetración de mercado o de generación de ingresos no son las mismas.  Una opción a considerar, seria aportar una parte mínima obligatoria para sostener el sistema sanitario por parte de la empresa y una opcional voluntaria para el sistema de pensiones por parte del trabajador.  En cuanto a los contratos de trabajo, han de adaptarse a cada sector y a cada empresa dentro del sector.  La flexibilidad y los acuerdos entre partes han de primar, y no para perder derechos, ni bajar sueldos, todo lo contrario para entre todos mantener las empresas y los puestos de trabajo.  No hay otra manera.  Todo lo demás es pura fantasía y palabrería hueca de políticos embutidos en el corsé de su narcisismo.

¿para cuando el empleo?

ene
9th

Perdidos y sorprendidos

cadenas-en-las-manosCuando el diablo se aburre con el rabo caza moscas, cuando los gobiernos no saben donde están, gobiernan prohibiendo, subiendo impuestos y con ocurrencias totalmente fuera de contexto.

La deuda publica es un problema pero no es EL PROBLEMA, al menos del país, entre ellos, los colegas banqueros y ministros, se empeñan en evidenciarse y colocar como mayor problema el déficit (el despilfarro), y como “solución” miran al ciudadano y deducen la posibilidad de empobrecerlo un poco mas, con las geniales subidas de impuestos, luminosos cerebros, siempre olvidan la máxima de rebajar impuestos para aumentar ingresos, pero entre exquisitos no esta bien visto rebajar.  El déficit (el despilfarro) es un problema de largo recorrido solucionable con el resto de la economía, y el mayor recorte esta en los presupuestos y en el control de gasto, basta mirar cualquier capitulo para entrever la cantidad de grietas por donde se escapan los esfuerzos de este país.

De todas las medidas dictadas por los ministros, aun no tengo conocimiento de ninguna que afloje el corsé de empresarios y emprendedores, siguen dándole vueltas al garbanzo de la reforma laboral, sin tragarlo ni escupirlo, han colocado en la picota a los salarios, la precariedad y los puentes.  Bueno, es una forma como otra de perder el tiempo y justificar la incompetencia.  La reforma laboral seria conveniente enfocarla dentro de medidas globales para abaratar costes no productivos a las empresas y, adaptar el tipo de contratación a la situación del mercado.  Darle un nuevo concepto al desempleo, el desempleado no ha de ser una persona rechazada del mercado laboral, debe permanecer en la empresa en estado latente, al ralentí, en periodo de formación, preparando el arranque de nuevas faenas, por supuesto este giro en el concepto supone un giro en la mentalidad, supone confiar en el ciudadano y en el empresario.  Filosofía que resulta casi imposible en un país donde el mismo Estado esta imbuido en la cultura del lazarillo, del pillo, la mayoría de nuestra legislación tiene ese enfoque.  Y yo digo así nos va.  Muchos de nuestros esfuerzos se esfuman en buscar formas de escapar, caminos para dar la vuelta, y mientras tanto no hacemos otra cosa.

Suponer que este gobierno tiene la solución, es suponer que tienen la capacidad de escuchar, es suponer que viven la realidad, y eso, me temo, es suponer mucho.  Si entreveo, el manual al uso, la ortodoxia académica y la falta de imaginación, la falta de medidas basadas en la experiencia vital y por ultimo dan la espalda a una realidad que ya empieza a ser asfixiante.

No basta el deseo ni las buenas palabras para solucionar los problemas, es necesario ponerse a trabajar, escuchar y realizar el planteamiento acertado. Resulta difícil empezar a solucionar subiendo impuestos.