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La niñez de nuestros padres

  
Archivado bajo Sueños | Publicado por admin


FACHAD~1Mi educación como tantas otras educaciones tuvo como paisaje la España de la escasez, una España real, pobre y muy cercana a la miseria, lo importante estaba en la lucha diaria por llenar la alacena. En realidad la cosa era sencilla, se basaba en el coraje y el trabajo diario, el refinamiento de la estupidez y la pijotería que hoy nos invade era desconocida, la vida se trabajaba y se disfrutaba, los valores humanos básicos, estaban, se manifestaban y, en algunas ocasiones explosionaban, pero la vida en general era mas humana, más dura pero humana, más vida.

Mi padre era un hombre silencioso y trabajador, pensativo en sus momentos de soledad, buscador de su paz interior, era una victima activa de la guerra civil, de la cárcel, de los horrores de la persecución, buena persona de risa fácil, amigo y buen padre.  Todo su interior lo manifestaba con sus manos, capaces de cualquier arte, llenas de expresión, audaces y creadoras, sorprendentemente hábil.  Un hombre de paz y tranquilo. Al contrario mi madre ha sido una guerrera nata, toda su vida ha sido trabajo y concordia, cualquier inconveniente, cualquier malentendido, incluso los abusos los ha resuelto ofreciendo trabajo y sacrificio, mordiéndose la lengua.  El trabajo ha sido su mejor arma y su mejor enseñanza, también disponía de esa sabiduría innata que tiene la vida por universidad, esa capacidad de sintetizar la realidad y tomar decisiones, quizás le ha sobrado disciplina y metodología espartana. Obsesión por salir de la miseria.

Ahora todo eso forma parte del pasado, de sus biografías, han celebrado muchos años y ahora, la vitalidad, se ha convertido en decrepitud, la agilidad en pesadez y la senitud se ha apoderado de toda su vida, amansándolos, preparando su vuelta al principio, poco a poco cerrando el circulo de la vida.  Existen muchos caminos para llegar a la vejez, muy diferentes, en el caso de mis progenitores, un camino quedo cortado demasiado pronto y el otro se hace largo y tortuoso.  Sin embargo, en este camino largo y tortuoso, que podía ser insoportable, la naturaleza en su sabiduría y a veces bondad, ha sabido dotar, a aquello que debería ser sufrimiento con cierta incordura, convirtiéndolo en ironía y risas, algo que llaman demencia senil, y que en sus diferentes grados permite, que esa parte del camino, se edulcore para ellos.  Es la niñez de nuestros padres.

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