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11th

El agua hay que pagarla

  
Archivado bajo Actualidad, Atajos, Montañas, Piedras, Politica, Ripollet | Publicado por admin


Factura del agua Las cosas no cambian, como siempre, cuando hay un problema lo primero es mirar a otro lado y casi siempre es donde están los ciudadanos y consumidores, “LOS CULPABLES”, ahora con la GUERRA INSOLIDARIA DEL AGUA, sucede lo mismo, ya surgen las voces de que el agua hay que pagarla. ¿Aun más? ¿Habrá que hipotecarse hasta las cejas como ha sucedido con la vivienda?

¿Tenemos la culpa los consumidores? En la imagen hay una muestra obvia de que el agua se paga y cara, incluso sin consumirla.

Algún día tendremos que ser serios en el planteamiento de los problemas y acometer sus soluciones con valentia, el agua se paga y se paga cara, por supuesto que como sucede con otros bienes básicos, el valor de uso es infinitamente superior a su precio, todo lo contrario que sucede con un diamante cuyo precio es infinitamente superior a su valor de uso.

Recuerdo en los años de niñez, en el pueblo, donde no existían canalizaciones de agua corriente (de boca) como se organizaban nuestros padres, tenían dos clases de agua, la que contenía el cántaro apta para beber, y la que se sacaba del pozo (mas dura) y de la lluvia apta para lavar la ropa y otros usos sanitarios, un cántaro en los años 60 costaba una peseta, que se pagaba al aguador, un señor que con una cuba sacaba agua de un pozo de agua potable o menos dura y la vendía casa por casa, supongo que ahora este señor será accionista de Agbar.

Subir el agua de precio no es solución al problema de su escasez, nunca lo es para un bien VITAL Y BASICO, el precio es una barrera antisocial y errónea, ya que su consumo estaría dirigido a las personas con mayor poder adquisitivo, los hijos de los menos afortunados (de fortuna) tendrían menos necesidades de lavarse que los más ricos, el rico se lavaría en piscina y el pobre en palancana.

Por tanto sobran comentarios con soluciones de precio, dadas desde un cómodo sillón en una tertulia o desde la seguridad de saberse en un buen punto de partida para superar los finales de mes.

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