abr
7th

La merienda de chocolate

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hipolitocabreraEl momento de la merendilla, así se llamaba a la merienda de la tarde, no sé si por su brevedad, o por que iba dirigida a los niños, sea como sea, para aquellos niños era un momento especial,  sin objeciones ni cambalaches, y no por los manjares que llevarse a la boca, escasos y repetitivos, tenían gana, unos escalones por encima o por debajo del hambre que convertían un trozo de pan y un ajo o unas aceitunas en en delicioso manjar. Lo enrevesado del asunto es que hasta en las comilonas infantiles existían estrellas, sin michelines, pero diferenciadas claramente en función de las suertes del año, de la siembra, de la matanza del cerdo y de la abundancia en la alhacena.

Los días comenzaban a ser largos y mas calurosos, esa tarde después del colegio su madre lo había mandado a comprar un litro de aceite de oliva, el comercio lo vendía a granel y le resultaba divertido ver aquel dispensador de aceite como por arte de magia, levantando una palanca el deposito transparente se llenaba del aceite con cientos de burbujitas de aire desde el bidón y con otro movimiento de bajada de la palanca el aceite se volcaba en la aceitera, se embelesaba con el persistente olor a almazara del lugar, aunque esa tarde la vista se le había ido con cierta obsesión hacia las barras de chocolate situadas en los pequeños estantes de madera de enfrente, de tal forma y con tanta deseo que se vio con ellas en la mano llevándoselas a la boca con un trocito de pan humeante.  Aquel comercio desprendía todo tipo de olores entremezclados pero que se hacían claramente definibles una vez el olfato se aproximaba al lugar donde se encontraban, el bacalao sazonado, las sardinas de cuba, el atún en escabeche, incluso las gomas de las botas katiuskas, o el cuero de los arreos del talabartero y el esparto de los serones o las redes para los carros, tono tenia su olor que lo identificaba y lo hacia único.

El chocolate era un producto casi prohibido, para muchos, como tantos otros de la época, cualquier cosa elaborada suponía un desembolso de efectivo y el dinero como tal era escaso y tenia la utilidad concreta donde el intercambio no era posible, y casi de todo había menos dinero, el chocolate era especial y se merendaba, pero era imposible llegar a la sensación de hartura, lo normal era un par de  jícaras de chocolate y un buen trozo de pan.  Cuando te hinchabas de pan dos jícaras podían ser suficientes, se aligeraban los bocados al pan y se dejaba el chocolate para el final, así se engañaba a la hiel y como el chocolate había sido el ultimo bocado el estomago estaba lleno y parecía que era del ultimo bocado

No se le fue de la cabeza, ese día la idea de comer chocolate le golpeaba su conciencia de forma persistente, no parecía existir otra opción y sin quererlo se fue tejiendo un plan, no podía reprimir la idea ya convertida en deseo y poco a poco con sus acciones empezaban a ser realidad.

Consiguió 25 pesetas, que inocentemente encontró en un monedero encima de la mesita del dormitorio, tenia la sensación clara de realizar algo no debido por los latigazos de su conciencia, pero también sabia de la inocencia y el buen fin de su acción.  Al fin y al cabo era para comparar cosas para comer, incluso le asaltaban las ganas de compartir el chocolate con la familia.

Para no dar demasiadas o ninguna explicación dijo que salía a la calle a  jugar, de camino al comercio; pensaba como afrontaría semejante compra sin levantar sospechas y sin mostrar nerviosismo, le extrañaba no estar aterrado y notaba como un sentimiento superior le arrastraba sin remisión a satisfacer sus deseos.  Cuando el tendero le pregunto, el respondió con total naturalidad, que su madre le había dicho que le diera dos tabletas de chocolate con leche y dos de chocolate con avellanas, recogió el cambio y las cuatro tabletas y sin mas charla salió del comercio con una excitación similar a la víspera de Reyes y con un disimulo propio de los carteristas.

Fue en dirección contraria a su casa en la misma calle de la tienda, y unas 5 casas más abajo se paro y se sentó en la acera, había tenido el cuidado de coincidir con unas de las salidas del agua de los canalones de los tejados y allí con total naturalidad y con la inocencia que inspira un niño sentado en la acera, coloco las cuatro tabletas en el orificio del canalón en la acera y se largo en busca de los amigos.

Busco a sus amigos y consiguió en un tiempo récord juntar a tres amigos de la calle, ninguno de ellos podía sospechar la grata sorpresa y el empacho de chocolate que les esperaba.  Caminaron por la calle guiados de forma extraña y un poco tontusa hacia la trampa. En el momento que se acercaban a la salida de agua del canalón del tejado cambiaron de acera acercándose lentamente con sus juegos y sus charlas, de pronto el hacedor de la fiesta paro al grupito de elegidos y se sentó justo encima y al lado del orificio que escondía el gran tesoro. ¡Un momento que me ato los cordones! Y en ese menester estaba cuando de forma fortuita hizo el gran hallazgo, dentro del agujero del canalón había cuatro tabletas de estupendo chocolate, y casualmente era la hora de la merienda, esto como añadido ya que hubiera dado igual.  No se lo podían creer, no sabían que hacer.  Fue un gran susto. Su educación les marcaba caminos de comportamiento diferentes al imaginado por el protagonista de la aventura. Sus conciencias eran frágiles y se barajaron diferentes opciones, llevarlos al comercio por si alguien las había olvidado, llevarlas a la madre de quien las había encontrado, repartirlas y llevarlas a casa y alguna mas de cariz mas peregrino.  Al final se impuso el deseo, si demasiados argumentarios, el ansia, el gozo tuvo mas fuerza.  Se alejaron de la calle principal y en una esquina de una calle cualquiera se produjo La Gran Buffet, con plato único chocolate, en el mejor restaurante, con los mejores chefs y unos comensales agradecidos.  Sobraron unas jícaras que fueron a dejar en el sitio que lo habían encontrado y sin mas dieron por concluida esa tarde de suerte, ninguno dijo nada, ese día, ni en días posteriores como si de un pecado inconfesable se tratara. Al final el ansia no era tanta. Pero esa fue nuestra mejor merienda de chocolate, sin duda.

mar
2nd

La niñez de nuestros padres

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FACHAD~1Mi educación como tantas otras educaciones tuvo como paisaje la España de la escasez, una España real, pobre y muy cercana a la miseria, lo importante estaba en la lucha diaria por llenar la alacena. En realidad la cosa era sencilla, se basaba en el coraje y el trabajo diario, el refinamiento de la estupidez y la pijotería que hoy nos invade era desconocida, la vida se trabajaba y se disfrutaba, los valores humanos básicos, estaban, se manifestaban y, en algunas ocasiones explosionaban, pero la vida en general era mas humana, más dura pero humana, más vida.

Mi padre era un hombre silencioso y trabajador, pensativo en sus momentos de soledad, buscador de su paz interior, era una victima activa de la guerra civil, de la cárcel, de los horrores de la persecución, buena persona de risa fácil, amigo y buen padre.  Todo su interior lo manifestaba con sus manos, capaces de cualquier arte, llenas de expresión, audaces y creadoras, sorprendentemente hábil.  Un hombre de paz y tranquilo. Al contrario mi madre ha sido una guerrera nata, toda su vida ha sido trabajo y concordia, cualquier inconveniente, cualquier malentendido, incluso los abusos los ha resuelto ofreciendo trabajo y sacrificio, mordiéndose la lengua.  El trabajo ha sido su mejor arma y su mejor enseñanza, también disponía de esa sabiduría innata que tiene la vida por universidad, esa capacidad de sintetizar la realidad y tomar decisiones, quizás le ha sobrado disciplina y metodología espartana. Obsesión por salir de la miseria.

Ahora todo eso forma parte del pasado, de sus biografías, han celebrado muchos años y ahora, la vitalidad, se ha convertido en decrepitud, la agilidad en pesadez y la senitud se ha apoderado de toda su vida, amansándolos, preparando su vuelta al principio, poco a poco cerrando el circulo de la vida.  Existen muchos caminos para llegar a la vejez, muy diferentes, en el caso de mis progenitores, un camino quedo cortado demasiado pronto y el otro se hace largo y tortuoso.  Sin embargo, en este camino largo y tortuoso, que podía ser insoportable, la naturaleza en su sabiduría y a veces bondad, ha sabido dotar, a aquello que debería ser sufrimiento con cierta incordura, convirtiéndolo en ironía y risas, algo que llaman demencia senil, y que en sus diferentes grados permite, que esa parte del camino, se edulcore para ellos.  Es la niñez de nuestros padres.

mar
2nd

Yo tengo dudas

viejo-móvilFinal del día. Quisiera pensar que todo el ajetreo y el haber consumido dos baterías de teléfono, de las que duran una semana, haya servido de algo. En mi fuero interno, tengo dudas.

Y el concepto servir de algo, esta por encima del trabajo  se supone que bien hecho, de padecer un capazo de iteraciones de todo tipo, flujos de información de lo más variado, de contemplar los eventos consuetudinarios que acontecían por la rúa bebiendo un Vichy, y algún acontecimiento más de los considerados rutinarios.
Tengo dudas, me hubiese gustado mas un paseo por el campo, haber “robado” un tomate en la huerta, un gran trago de agua fresca del chorro de alguna alberca, el Sol, el aire, espacios abiertos, o simplemente sentir la vida. El ajetreo actual, los trabajos acelerados, las jornadas maratonianas, acortan los días de forma escandalosa, desvergonzada quizás. Me gustaría un poco de aburrimiento, un poco de ensimismamiento.
Tengo dudas.

abr
24th

Sentimientos prisioneros

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PisadasNunca he sabido manejar de forma acertada los sentimientos, ni he conocido a nadie con la habilidad o sabiduría suficiente capaz de hacerlo, y por tanto capacitado para dar un consejo o una pequeña guía adecuada al uso y desuso de tan preciado tesoro, sentir y transmitir los sentimientos a los demás. En este aspecto como en tantos otros me siento huérfano. Estoy  entonces ante otra situación en la que somos nosotros mismos “y nuestras circunstancias” los artífices de los éxitos y fracasos de nuestras acciones, donde el aprendizaje puede ser lento y sin garantía de ser correcto, y las “ostias” frecuentes y dolorosas.   Advertidos sobre los grandes pesares de manejar tan delicado valor, la mayoría de nosotros optamos por hacer uso escaso, limitado y superficial, de tan peligroso elemento, “el que evita la ocasión evita el peligro”, no usándolo, ponemos a salvo de agresiones nuestra frágil estabilidad emocional.

Sin embargo, estoy seguro, de que tomando esta actitud protectora, en cierta manera ridícula, limitamos sobremanera nuestra capacidad de sentir y vivir de forma plena, pero esto que resulta fácil afirmarlo sobre el papel, es extremadamente difícil ponerlo al descubierto ante los demás, aún de forma intima, descubrir los sentimientos es desnudar nuestros secretos, dárselos a conocer a los demás significa dejar flancos vitales para nuestra estabilidad a merced de cualquier veleidad malintencionada del prójimo.  Los sentimientos tienen cualidades que no caducan, cuando ven la luz, una vez desnudos, mantienen su integridad y su belleza para siempre.

Los sentimientos no causan daño, siempre son un bálsamo, significan placer, cuando nos los prestan o nos los dan.  Pero como elemento extraño, tiene una cualidad extraña, no permite  la traición.   El daño causado por los sentimientos cuando se utilizan como arma arrojadiza  no es causa del propio sentimiento, no podría serlo, es nuestro y jamás haría daño a su dueño y protector, es causa de la traición.  De la persona que arroja o rompe lo que no es capaz de usar ni de sentir, de quien tiene sus sentimientos prisioneros y  pretende jugar con los de los demás.

Liberar los sentimientos es quizás la única manera de darle libertad a nuestras vidas ¿y que es la vida sin libertad?

abr
20th

El olvido

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el-olvidoEl tiempo pasa, los minutos se amontonan sin espacio, sin apenas verlos llegar,  la oportunidad que estaba a nuestro lado, cansada, decide marcharse.

No encontramos el camino, tampoco recordamos que nos motivo a ponernos en marcha y también desconocemos cual es nuestro destino, solo sabemos que no llegamos a tiempo, la duda y el miedo nos traicionan, no sabemos cual de los caminos elegir, la brújula de la razón nos niega una oportunidad, su norte esta perdido. Posiblemente tampoco sirva de nada, cualquier camino sirve para no llegar a ningún sitio, y ninguno es bueno para estar parado.

Algunas situaciones tienen el poder de inmovilizarnos cuando más necesitamos andar, y estar quieto a veces no significa permanecer en el mismo sitio, en ocasiones es volver atrás, retroceder a espacios ya andados.

Es el, el olvido, de nuestro pasado, de nuestros fracasos, de nuestros amigos, de momentos, de paisajes de nuestra memoria, de surcos de nuestra vida pisoteados por donde corría el agua, y es el olvido, pero su otra cara,  el que nos recuerda que aun quedan caminos y es necesario moverse y andar.

abr
18th

Caprichos del corazón

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caprichoCuantas cosas nos pasan cada día a las que no prestamos atención, cuantas personas se acercan y se alejan, cuantas situaciones que al final del día ni tan siquiera consideramos, no forman parte de nosotros ni de nuestra historia, nacen y mueren en el mismo momento que suceden.

Sin embargo, alguna vez sucede, algo se agita en nuestro interior, con mayor o menor intensidad, nuestro corazón se retuerce de emoción, coquetea y nos ahoga con un nudo en la garganta, y cuando podemos conseguir algo de aire, notamos como nuestro pensamiento se llena de pompas de jabón que van explotando produciendo un extraño cosquilleo que nos libera por unos instantes de la realidad, nos aleja y aísla de todo lo que se encuentra a nuestro alrededor.

Son los caprichos del corazón, el corazón donde se alojan los sentimientos, y cuando esto sucede nada puede detener al poderoso musculo, su fuerza se impone y se traslada a cada poro de nuestro cuerpo, inmovilizándolo, alelándolo y, liberando al mismo tiempo nuestra imaginación, nuestra capacidad de ser lo que queramos, cuando y donde nos apetezca.

Son las fuerzas del deseo, salidas del amor o el amor generando deseo, lo mismo da, la orgia de la felicidad comienza, ha comenzado, y no queremos que encuentre su fin, de hecho no lo buscamos, que no venga. Que dure.

Pero cuando desde lo profundo de nuestro paladar surja un hilo de sabor amargo, sabremos, que el corazón se ha roto de tanto retorcerse, lo que era capricho se torna dolor y la vuelta a la realidad se realiza por escarpados acantilados, con hirientes aristas como asidero.

Estamos todos expuestos. Son los caprichos del corazón.

mar
1st

nuestro reloj de arena

reloj de arena rotoCuando hace algunos años, aún era muy joven, me resultaba imposible imaginar la vida sin todo aquello que siempre me había rodeado, gente, calles, paisajes, familiares, amigos…, todo debía de permanecer inalterable menos el mal tiempo, no podía ser de otra manera, lo contrario era agresión, sin duda ese era el deseo, y la mayoría de las veces la voluntad.  Dejar nuestras cosas, nuestra vida, por el camino no ha sido, o es, agradable,  y muchas veces resulta un infierno.  En el camino realmente no dejamos nada, “unas” las perdemos y “otras” nos las quitan, yo soy más de perder, aunque es considerable también lo quitado.

Se pierden muchas partes por el camino, pocas permanecen inalterables por mucho tiempo.  Pero lo precipitación del tiempo hace que el dolor no sea tanto, sucede como en los aviones, antes del “low cost”,  desde que despegabas hasta llegar al destino te mantenían distraído para evitarte pensar en el miedo a volar.  Algo similar debe suceder con las cosas que perdemos, las azafatas de nuestra memoria nos entretienen para no darnos cuenta, y cambiar de un destino a otro sin demasiado dolor, sin darnos tiempo apenas a percibir el cambio.

Vamos ocupando lugares diferentes y si miramos a nuestro alrededor, las referencias van cambiando, y posiblemente ha de ser así, como símbolo de vida, el chascarrillo es ver sentado a un político más de 20 años en la misma poltrona, puede ser un síntoma o un símbolo de podredumbre.

Sin embargo, si hay algo que permanece inalterable, son, antropológicamente las raíces o metafísicamente nuestra naturaleza humana.  He visto a mucho mono vestirse de seda y no parecer otra cosa que mono, pero es cierto que la seda hace al monje ante los demás, si la seda es buena incluso se puede engañar y esconder al mono.  Pero lo que debemos saber todos es que el mono esta ahí.  Seguro.

En definitiva, el tiempo tiene una gran ventaja sobre nosotros, a el no le preocupa, para nada,  la cantidad de arena que tiene o le queda al reloj.  El desierto es suyo.

ago
1st

La delgada línea roja de la democracia

linearoja Los telediarios no los veo por una cuestión de salud mental, pero cuando aún ojeo los periódicos, me sorprendo sobremanera, a veces incluso me enojo y la mayoría de las veces no entiendo.  Como es posible que no sea capaz de ver la grandeza del Estatuto catalán, como es posible que no entienda que trabajare menos, que pagare menos impuestos, que las autopistas serán gratis, que los radares me harán una foto pero solo de recuerdo, que los mozos me los encontrare en las rotondas para darme los buenos días, que podré ir a 80 por las rondas en vez de estar parado y todo ello por mi bien, que podre trabajar en Barcelona con mi coche y sacar algo más que para pagar las multas, que los recibos del agua, luz y electricidad serán justos y no reflejaran la incompetencia y el lucro de sus gestores, que la administración no me pedirá el padrón municipal si tengo el DNI actualizado, que por fin seré primero un ciudadano y luego si cal una persona de la que desconfiar, y no al contrario como ahora que nada es valido si no esta conformado varias veces por fedatario publico u organismo, que posiblemente recibamos subvenciones para tunear el coche, que las obras de nuestra casa con suerte las financiara el Palau, que para ver los toros (no me apasionan, nunca he ido) tendremos que ir a España o Francia, que formaremos parte de una gran familia donde el gran ojo vigilara por nuestra identidad y nuestro compromiso, teniendo gran cuidado en que nadie salga del redil identitario y uniforme.

Disquisiciones aparte, quiero desgranar, la democracia con la que se elaborado el estatuto y el resto de las leyes y decretos leyes.

Partamos de convencionalismo tantas veces oído, la democracia es el mejor sistema de gobierno que conocemos y aceptémosle.  Como concepto es perfecto, pero las instituciones y el contenido se lo dan las personas, importante, las personas que eligen los partidos en función de lealtades y vasallaje, como decía un político de la transición el que se mueve no sale en la foto.  El no ser critico o mantener una disciplina fue algo muy oportuno y ventajoso en la transición, lo importante era una misma idea y un mismo fin, llegar al final de un periodo y gobernar en democracia, fue posible por la unidad de las voces y sobre todo por el carisma y el sentido común de los lideres del momento.

Piensen una transición con los políticos actuales, o en un equipo de redactores de la Constitución.  No tan siquiera es posible plantearlo.  La mediocridad y la falta de sentido político es lo que más abunda en la mal llamada clase política.

En el momento actual nuestro sistema político esta plenamente maduro, y necesita mecanismos que lo protejan de todo lo contrario que en la transición.  Lo que atenaza a la democracia actual es la corrupción, la mediocridad, el inmovilismo y la falta de critica.  Ha de ser mas participativa y elaborar mecanismos para atajar los abusos de los gobernantes.  Cuatro años de gobierno incompetente o con personas faltas de capacidad o débiles pueden llegar a poner en cuestión la convivencia de forma muy grave.  Parece imposible pero es factible.  del mismo modo que nadie pensaba que tras tanta abundancia sucedería una época como la actual.

Se han de potenciar las listas abiertas, las elecciones primarias y hacer los partidos políticos abiertos y receptivos a las inquietudes  sociales, las reales.  También se han gestionar mecanismos para actuar de forma automática cuando un político pierda el norte, o cuando una institución sobrepase la línea roja.  Nadie en este país, sea Agamenon o su porquero, tiene el mínimo derecho, repito EL MINIMO DERECHO, de poner en cuestión y menos en peligro el modelo de convivencia que los españoles hemos elegido después de una guerra y 40 años de sometimiento.  Se han de articular mecanismos de forma inmediata para devolver a su sitio a los políticos que no son dignos de representarnos, los que sobrepasan la línea rojo.

Y lo que no se puede permitir, ya lo he dicho muchas veces, es ser un déspota aprovechándose de la etiqueta democracia.

dic
6th

El deseo guardado

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bocadillo calamares Había sido un día normal y por tanto monótono, parecido a los ya acumulados, por eso era conveniente darle un poco de emoción generando el deseo, el ansia, el premio a la espera.  No era fácil pero si posible.

Yo ese día ya tenia planes, y mis pensamientos ya estaban creando el escenario, solo faltaban los elementos más comunes y para ello era conveniente salir a la calle, de paseo.  El objetivo era darse un festín, una gran cena, de las que estaban a nuestro alcance y eran habituales, solo faltaba el bocadillo de calamares con mahonesa, y ese era mi objetivo más inmediato, mi deseo guardado, y para ese fin era conveniente utilizar todos los medios.

Me arregle convenientemente con mi uniforme de paseo, recién afeitado, con la cara totalmente abrasada por el roce de la maquinilla eléctrica y unos escozores insoportables, agravados por el cuello de cura y el broche del uniforme, faltaba pasar la revista del sargento y la calle y el bocadillo de calamares serian míos.  ¡Mierda! el sargento se queda mirandome, las quemaduras de la cara no le impresionan y me manda en cinco segundos a salir de la formación y terminar de quemarme la cara, el afeitado según su criterio no reunía las normas que un buen soldado debía de lucir. ¡Mierda y mierda! salgo corriendo, todo por el bocadillo, y me aplico la maquinilla por la cara, el escozor es insoportable y realmente más afeitado ya no es posible con esa máquina, consigo que la cara se me enrojezca debido al grado de las quemaduras.  Cuando vuelvo la formación ya estaba saliendo y el sargento ni me mira lo bien que me había quemado, mejor.  Ya estoy fuera.

Tenia tiempo y varias opciones, pro decidí buscar el bocadillo de inmediato, había esperado tanto ese momento que no pude evadir el deseo, además el uniforme me acentuaba el dolor de la cara y quería volver y ponerme cómodo.

Podia haberme quedado sentado y comerme el bocadillo acompañado de algún compañero que estaba en el bar, pero ese día mi imaginación habia preparado un festin intimo entre los calamares y yo, lo demás hubiese sido traicionar el puro deseo guardado.

Volví presuroso al cuartel con mi bocadillo liado en papel grasiento y con cuidado de no mancharme, al entrar en la compañía había un grupo de compañeros en la entrada viendo la tele, pase de largo, con mi tesoro secreto bajo el brazo.  En mi litera deje el bocadillo en la cama, lo mire con lujuria y estuve a punto de morderlo, pero no lo hice, me di la vuelta y abrí la taquilla para cambiarme mi incomodo uniforme de paseo por el de faena, y en eso estaba al tiempo que mi boca y mi estómago empezaban a segregar jugos y mi imaginación se deleitaba de placer pensando en el bocadillo de calamares con mahonesa, que por fin estaba sobre la litera esperándome.

Sin haber terminado me di la vuelta y, ….NO……NO…..¡MIERDA!…..¡MIERDA!

Que rabia, que horror, que impotencia, el bocadillo estaba sobre la litera, mejor dicho, el pan abierto estaba sobre la litera, los calamares habían recobrado vida y habían desaparecido.  Que fracaso.  Tanto sufrimiento, tantas quemaduras y ese gran momento roto hicieron que los jugos se convirtieran en bilis y el deseo guardado en rabia. MUCHA RABIA.

Como estaba convencido de que los calamares jamás me hubiesen abandonado por motu propio, rápidamente intuí que algún idiota de los que estaban viendo la tele había provocado las risas de su publico gracias a mis calamares.  Y digo idiota porque ya que se pone ¿porque se dejo el pan?, el que se comiese los calamares y dejase el pan me enfureció aún más, era un equipo, formaban un todo, que sentido tenia uno si y el otro no.

Me acerque al grupo en silencio pero con un volcán interior a punto de estallar, con el pan en las manos, me quede inmóvil unos segundos y de forma tranquila y con tono amigable pregunte quien había sido el gracioso, no salió nadie, pero eso carece de importancia, lo peor fue que ninguno hizo el menor gesto de reconocimiento de mi presencia, lo cual era extraño y los delato, había alguien en el grupo culpable y que los tenia acojonados.  Pero yo en ese momento sentía mucha rabia así que formule de nuevo la pregunta, subiendo un poco el tono de la voz con la intención de romper la sordera de los presentes, no había respuesta, pero para cabezón yo.

Lo siguiente fue ir aumentando el tono de la voz y el insulto, distanciando la frase y poniendo énfasis en las palabras:  QUIEN_HA_SIDO_EL_CABRON_QUE _SE_HA_COMIDO_MIS_CALAMARES.

No hubo que insistir mucho, de repente, sin saber de donde había salido, una gran mole me levanta y me pega un empujón.  Salgo volando y de bajada me estrello con las primeras taquillas, noto como la guerrera de paseo que aún llevaba puesta estalla y dispara todos los botones dorados, creo que sin llegar a tocar el suelo, de forma automática, como si hubiese caído sobre un muelle me abalanzo sobre él y como una tenaza le agarro del cuello, parecía su corbata, aquel tío era enorme, intentaba salvarse de mi pero era imposible la adrenalina había cerrado el candado de las manos y solo una contraorden mía haría de llave.  Entre gritos y golpes el resto de compañeros consigue separarnos, no por solidaridad, por miedo a que algún superior entrase y castigase la pasividad.

Todo quedo aclarado, ningún compañero mío  cometió tal atropello con un bocadillo de clamares, todos éramos conscientes de lo que significaban en nuestras vidas, en ese trance de soledad y transición.  El sujeto en cuestión era de los recién llegados y no había establecido aún su conexión con los bocadillos de calamares con mahonesa..  Supongo que con el tiempo entendería porque unos malditos y asquerosos calamares provocaron tal reacción, tanta pasión desenfrenada.  Supongo y espero,  porque los calamares nunca me lo agradecieron.

oct
5th

LA OJERIZA O EL USO DEL ODIO LATERAL

castigo Hubo una época en la niñez, que duro hasta ya entrada la temprana adolescencia, donde la presión y persecución de una persona mayor, en este caso el maestro, convertía los momentos e instantes de vida preciosos en situaciones de injusticia incomprendida por el cúmulo de angustia y culpabilidad que esa persona arrojaba por una simple ojeriza sobrevenida, en mi época esta ojeriza solía terminar con la ejecución de castigos físicos ejemplares y sobre todo dolorosos.

Nunca pude entender, ni ahora entiendo, la ojeriza que ciertas personas con trato sobre niños como profesores, tutores, entrenadores, educadores, monitores…  pueden ejercer sobre ellos, sobre todo por la diferencia de criterio y madurez que siempre existe entre ambas partes.

Supongo que estas situaciones se producen por incomprensión del niño o adolescente que hurga en algún mecanismo oculto o acciona alguna fobia de la persona mayor, puede ser por un grado de timidez del niño odiosa, por su atrevimiento, por evidenciar una falta de autoridad, por dar muestras de chulería, por llevar gafas, por ser feo, por ser gordo, porque su padre o madre no caen bien, o simplemente por alguna carencia psicologica de la persona que ejerce este odio lateral.

Tengo muy presente una reunión política en la que se hizo el amago de lapidar al hijo de un político defenestrado por el simple hecho de ser su hijo, sin importar nada más, al mas puro stalinista.  Por supuesto no se hizo, al menos en mi presencia.